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Las deudas con la cultura
Es la cenicienta. La cultura se ha quedado atrás en las prioridades gubernamentales. A 11 meses del fin del gobierno actual, la Ley Orgánica de Cultura está lista para su difusión y para el segundo debate en el pleno de la Asamblea. Esa deuda todavía está pendiente.
Sin embargo, actores culturales no están de acuerdo con la propuesta oficialista. Los cineastas independientes, por ejemplo, creen que no resolverá sus problemas. Lo dijo Manolo Sarmiento, director del festival Encuentros de Otro Cine (EDOC).
Según él, el mayor conflicto de la ley es el financiamiento que no está garantizado en la iniciativa. El proyecto de ley tiene medidas de fomento a la cultura, propone crear un fondo, pero eso no sirve para nada, dijo. “No son fuentes reales. Eso es lo más grave porque juega con las expectativas legítimas de muchas personas”, declaró a EXPRESO.
También cuestionó el seguro social para los actores y gestores culturales. Eso “es una tontería porque habla en futuro, no en el ahora que es cuando se necesita”, subrayó.
Otra crítica va para el régimen sancionatorio. Una cuestión es castigar a un exhibidor cinematográfico porque no ha respetado las cuotas del mercado nacional, y otra es sancionar los contenidos culturales, lo cual “es inaceptable”.
Los representantes de las artes escénicas tampoco están contentos con el proyecto. El director y actor de teatro Christoph Baumann considera que la ley es un tema muy polémico. Coincidió con Sarmiento en el tema financiamiento. “No está claro cómo se financiará la cultura. Sabemos que los gobiernos locales tendrán que entregar una parte de las entradas a los espectáculos públicos. Eso no les conviene y limitarán esas presentaciones”, manifestó a este Diario.
Si la ley crea tres nuevos institutos habrá más burocracia y si esta llega a ser “tan ineficiente como la del Ministerio de Cultura, ¿para qué entonces sirven los cambios?”, se quejó.
Esa secretaría de Estado ha tenido un desfile de ministros: ocho en nueve años de revolución ciudadana, es decir el equivalente a uno por año.
“Esa burocracia creada será para tener todo controlado por el ministerio”, indicó.
Para Baumann, el país necesita una normativa de cultura, pero hay dudas porque el gobierno “impone todo y es reacio al diálogo y al consenso”, opinó.
Se pregunta si será una oportunidad perdida. También falta el reglamento para que funcione la ley, recordó.