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Despedidas en rojo, amarillo y negro
Hoy ceremonia familiares de los fallecidos fijaron llevar hoy los féretros a las calles 22 y Huancavilca para realizar una misa.

El estadio Monumental lucía vacío la mañana de ayer. Callado. En los aledaños de las entradas al escenario deportivo solo se escuchaban los lejanos gritos de Guillermo Almada, aleccionando a sus jugadores en la cancha alterna, en lo alto del cerro. Abajo, silencio.
Horas antes, el lugar sufrió con la llegada de los cuerpos de los 12 fallecidos en la tragedia del pasado domingo, pero ninguno de los familiares quiso que los féretros permanecieran en el estadio. La mañana fue tranquila y deportiva, superando el sufrimiento en silencio.
Todo lo contrario que en la noche, donde miles de personas se dieron cita, entre ellos el presidente del club José Francisco Cevallos, quien recalcó que “nunca Barcelona vivió una tragedia tan grande”.
Los cánticos con bombos y saltos, que se escuchaban desde algunas cuadras a la distancia, advertían la presencia de una multitud herida. Era un tributo de la familia barcelonista a 12 de sus hermanos fallecidos, para acompañar a los familiares y amigos.
Allí esperaba Giovanny Montenegro, de solo 18 años y uno de los sobrevivientes del accidente, quien se acercó a velar a sus amigos a pesar de no poder sacarse las imágenes, los gritos y la desesperación de su mente. Recuerda bien cómo el auto tuvo que detenerse varias veces por fallas y la preocupante frase del chofer: “No tengo frenos, no tengo frenos”.
Más que las raspaduras en su espalda y en sus brazos o la herida en su cabeza, le dolía el corazón por no haber podido evitar la muerte de un amigo. Esperando el arribo de los féretros, desveló que vio a su compañero herido “pero vivo”: “Lo vi y me miró, quise salir junto con él pero algo muy pesado que salió de la nada cayó sobre su cabeza y yo solo quedé manchado de su sangre”, cuenta, con la voz quebrada. También recuerda que fue el chofer, quien después se fugó, quien le ayudó a salir del bus.
María Zambrano ya no tenía lágrimas. Ella había perdido a su hija de 33 años y aún no terminaba de creerlo. “Ella amaba tanto a Barcelona que el sábado se hizo hacer una trenzas con su cabello para viajar a alentar a su equipo”, comentó.
Además señaló que “el sábado me visitó en mi casa, estaba feliz por su viaje y antes de irse me dio un abrazo tan fuerte que parecía una despedida”, alcanzó a contar, con sollozos, antes de explicar que debía llevarse el féretro de su hija para cumplir con unos de sus grandes deseos: ser sepultada en Manabí junto a su padre.
Como ella, el resto de familiares tomaron la misma decisión y se llevaron los féretros a sus viviendas en la madrugada, dejando vacío el escenario. El próximo sábado, cuando el Ídolo reciba a Universidad Católica, tendrán el homenaje desde la cancha. VLQ/PR
Alemán podrá jugar ante la Católica
Christian Alemán fue el encargado de hablar ayer con los periodistas y confirmó que el golpe que recibió en el último cotejo ante el Cuenca “no fue grave” y podrá actuar ante Universidad Católica.
El volante espera poder competir ante un “rival complicado y que siempre busca atacar” y poder brindar un triunfo a la hinchada, tan tocada después de la lamentable tragedia sucedida el domingo. PR