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La delincuencia va en busca de los shamanes
Su rostro se enrojeció. Gesticuló alterada y las lágrimas corrieron. Clarinda Aguavil pidió al gobernador de la etnia Tsáchila que detenga al sospechoso de la profanación de los restos de su padre Pedro Pablo Aguavil.

Su rostro se enrojeció. Gesticuló alterada y las lágrimas corrieron. Clarinda Aguavil pidió al gobernador de la etnia Tsáchila que detenga al sospechoso de la profanación de los restos de su padre Pedro Pablo Aguavil. El último de un sistemático robo de osamentas de conocidos shamanes, lo que está alterando la tranquilidad de varias comunas coloradas.
Frente a la tumba vacía de su progenitor, Clarinda está convencida de conocer a uno de los involucrados en el robo de los huesos, que reposaban en el cementerio de la comuna Chigüilpe, desde 2009. Aguavil falleció a los 105 años de edad.
El robo fue descubierto el pasado 19 de marzo, cuando los hijos de Pedro Pablo visitaron la tumba de sus padres. Creen que, al menos, tres personas se llevaron los huesos que estaban dentro de un cofre, por un orificio de unos pocos centímetros. La tumba tenía mallas, justamente para evitar que sea profanada.
Selso Aguavil dice que su padre le advirtió de la ‘interrupción de su eterno descanso’ en sueños. Él implora a Dios y a la Virgen “que le permitan a su progenitor, a través sueños, le diga dónde está, para rescatarlo y castigar a sus profanadores”.
Su hermana Clarinda más bien quiere que arresten a la persona que en las últimas seis semanas ha ofrecido restos humanos en distintos sectores de las comunidades tsáchilas.
Dos personas han corroborado la venta. Javier Aguavil, gobernador de la etnia, pidió que denuncien para que actúe la justicia.
Aunque señala que en temas de justicia y seguridad, la etnia está desamparada. Fue enfático en reprochar que para que se acoja la denuncia de la profanación de la tumba de Pedro Pablo tuvieron que esperar cinco días.
Pero no es la primera vez que la etnia sufre ese tipo de robos. Hace dos décadas, se profanó la primera tumba en el cementerio Tribu Indios Colorados, ubicado en el sitio San Miguel, vía a Puerto Limón.
El mausoleo de Abraham Calazacón, quien falleció en 1981 y es considerado por su etnia como uno de sus más grandes líderes, fue vulnerado por la parte posterior, por donde extrajeron su cráneo.
Manuel Calazacón, sobrino de Abraham, afirma que nunca hubo pista de quién robó el cráneo de su pariente y tampoco se sabe a dónde fue a parar y con qué fines lo sustrajeron.
El boquete fue sellado para preservar lo que quedó de sus restos. Junto a él reposa su esposa Celinda Aguavil, quien falleció hace aproximadamente un mes, y dos de sus hijas.
En el mismo cementerio también profanaron las tumbas de David Zaracay, Zacarías Aguavil y Filomena Aguavil. Todos eran ancianos reconocidos por sus poderes shamanísticos.
La situación llevó a los tsáchilas a crear cementerios en cada una de sus comunas, para tener cerca los restos y estar vigilantes. Sin embargo, la tumba de Carlos Calazacón fue profanada en el cementerio de la comuna Chigüilpe y, hace pocos días, abrieron la de Pedro Pablo.