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Las declaraciones de Correa
El expresidente no es lo que llamaríamos un intelectual. Sus obras completas consisten en un elemental estudio sobre el banano. Pero es duro en sus expresiones.
Ha formulado unas declaraciones cursis en las cuales sostiene que él y sus seguidores son simiente, es decir que siempre darán frutos a propósito de la formación de un nuevo partido que, como dice alguno de sus seguidores, podría llamarse de la revolución alfarista. Pero es que en el país no hubo ninguna revolución alfarista, pues lo que se produjo es una revolución liberal presidida por el general Alfaro, y gracias a la permanente campaña militar del Viejo Luchador que pronto asumió actitudes dictatoriales y cuando se convirtió en placismo, instauró en el país el fraude electoral, es decir, convirtió uno de los postulados, liberales, en una trágica mascarada.
El expresidente Correa presume de haber sido el mejor gobierno en la historia del país, haciendo caso a lo que algunos de sus áulicos han proclamado. Pero, la verdad histórica es que teniendo los más grandes ingresos económicos, causó finalmente un crisis económica de hondas raíces y dispuso que quien afirmara tal verdad se haría merecedor de un castigo porque se consideraría eran afirmaciones como un atentado contra la estabilidad del país y contra una supuesta verdad histórica, aunque las evidencias demuestren lo contrario.
Perdida la dirección y propiedad del partido llamado Alianza PAIS, se ha empeñado en la formación de uno nuevo, suponiendo, como lo dicho que él y sus seguidores son simiente, es decir que son capaces de hacer brotar nuevos y fecundos frutos, aunque la verdad sea que ni son nuevos y menos fecundos, como lo demuestra el audio difundido por el fiscal general con el que hizo prueba a qué grado de malignidad han podido llegar algunos de sus más íntimos seguidores.
Si de verdad son simiente, hay que esperar que sus frutos no sean amargos y venenosos porque si lo fueran, la descalificación moral de ese grupo sería la consecuencia.
Como saldo de la Consulta Popular el expresidente no podrá ser candidato a la Presidencia de la República, pues la mayoría popular votó en contra de la reelección indefinida, enmienda constitucional con la cual, como se ha dicho, acabó con el espíritu de Montecristi, aunque ese espíritu fuera consecuencia de una serie de maniobras que culminaron en una Constituyente que emitió una Carta Política que, dijeron, duraría trescientos años y apenas si vivió unos pocos meses, pues Correa la enmendó de tal manera que quedó completamente desfigurada y Montecristi pasará a la historia como la reforma que fue tergiversada por los detentadores del poder.