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Una crueldad historica
El 28 de enero es fecha luctuosa en nuestra historia. Fue cruelmente asesinado en el panóptico en Quito, arrastrado por sus calles e incinerado, el insigne expresidente, estadista indiscutible, patriota auténtico, general Eloy Alfaro, a quien José Martí lo definió como uno de los pocos latinoamericanos creativos. Tan execrable crimen fue producto del fanatismo, del odio, de la venganza de enemigos políticos a quienes había enfrentado legítimamente con firmeza de ideales. El crimen incluyó a dirigentes que lo acompañaban.
Resulta difícil entender esta monstruosidad, más aún si la víctima sacrificó su vida, sus bienes, su familia, su tranquilidad, por servir a su patria. “Todo para ustedes, nada para mí”, fue una de sus más sentidas proclamas; lo evidenció con acciones, con hechos. Según su leal biógrafo, el escritor colombiano José María Vargas Vilas, eran fruto de su generosidad, de su desinterés. Aquello explica por qué en su gobierno pronunció la frase “perdón y olvido”; su reto no era perseguir a sus adversarios, era luchar por construir un alma nacional, unificar al país, porque imperen la moral, la libertad, la justicia, el derecho, así lo dijo al asumir el poder. Demócrata convencido, “todo menos la dictadura”, sentenció; eso lo demostró cuando pudiendo ser jefe supremo con todos los poderes, convocó una Asamblea Constituyente estableciendo un Estado republicano, con división de funciones y la elección con alternabilidad del presidente.
Se adhirió a los postulados de la Revolución francesa, fundó el partido Liberal, al que adicionó con visión de futuro la doctrina radical; luchaba por una justicia social en libertad. Hombre de buenas costumbres, emprendedor, fue austero; conocía el valor del dinero. Impulsó el laicismo, nadie hizo tanto por la educación como él. Una encuesta televisiva reivindicó su histórica labor. Con el apoyo de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, la promoción y coordinación a nivel nacional del íntegro comunicador, manabita como Alfaro, Carlos Vera Rodríguez, el país lo reconoció como el mejor ecuatoriano de todas las épocas.
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