Producción. Modernizar las plantas procesadoras de las fábricas es una inversión financiable a través de créditos verdes si, entre otros requisitos, supone un ahorro de recursos para la empresa.

El credito extiende los brotes verdes a las empresas

La ONU estima en $ 2 billones el ahorro económico de hacer inversiones para un uso inteligente de los recursos

Como si el color de los billetes hubiese sido una premonición ancestral sobre la vinculación entre lo económico y las iniciativas verdes, la sostenibilidad ha empezado también a conquistar a los bancos. En Ecuador, desde finales del año pasado, 10 entidades privadas se sumaron a una iniciativa de la CAF (Corporación Andina de Fomento) que promociona todo lo que tiene que ver con la protección de la naturaleza desde el mundo empresarial.

El llamado Protocolo de Finanzas Sostenibles, firmado por la CAF, la Asociación de Bancos de Ecuador Asobanca, la Iniciativa Financiera de ONU Ambiente y la Corporación Financiera Internacional fija unos lineamientos para que el sistema bancario se alíe, desde dentro y hacia afuera, con el medio ambiente. Eso significa que internamente adapten sus procesos al ahorro de energía, la reducción de residuos y el uso inteligente de recursos y, además, que apoyen con facilidades de financiamiento a los emprendimientos que vayan por este camino. Los créditos han sido bien recibidos por empresas grandes y pequeñas.

En el país, en cambio, son variados los ejemplos de empresas que han encontrado en las llamadas líneas verdes de financiamiento la oportunidad para crecer como empresas. Desde la expansión de un negocio de cultivo de cacao que, ya era sostenible y respetuoso, y que quería simplemente crecer, hasta modernizar los sistemas de climatización para evitar el despilfarro de energía y, con ello, generar un ahorro reinvertible en el negocio.

Las propuestas, tan variadas como la propia naturaleza, son analizadas por organismos internacionales y obtienen sellos de sostenibilidad que acrediten su idoneidad antes de obtener el financiamiento.

Así es que las líneas verdes han ido tomando cuerpo en Ecuador, en consonancia con una tendencia mundial para ahorrar protegiendo a la naturaleza. Según la ONU, de aquí a 2050 la economía mundial se podrá ahorrar hasta dos billones de dólares cada año si se hacen inversiones para optimizar el uso de los recursos.

El protocolo de Ecuador se firmó en Galápagos, territorio simbólico en temas de sostenibilidad y respeto al medio ambiente, en un evento entre el 23 y 24 de noviembre. La CAF cifró en 900 millones de dólares los disponibles para colocar en forma de créditos en proyectos ecoamigables, cuando en el mundo hay bonos por casi 700 billones de dólares al año que, no siempre encuentran destinatarios. El objetivo es que para 2020, el 30 % de los recursos de la CAF se hayan destinado a propuestas de turismo sostenible, para reforestación o, entre otras, para la sustitución del consumo de energías fósiles por renovables.

Suena tan ecologista que, a priori, resulta difícil conectar las iniciativas verdes con el desarrollo de una industria tradicional. Pero los avances en tecnología son el nexo que une las dos realidades. Las plantas de producción y maquinarias más recientes incorporan procesos de optimización energética y de recursos que hace que las fábricas puedan, a la vez, ser más productivas, más respetuosas con el medio ambiente y generar un ahorro al negocio.

A la banca también le interesa, porque siendo iniciativas de riesgo, vienen aparejadas de inversión. De hecho, entre los tres objetivos que se fija el sector bancario ecuatoriano para 2017, está la competitividad, la innovación y la sostenibilidad bancaria, compartió en su día Julio José Prado.

Produbanco es una de las instituciones financieras que entregan créditos verdes desde el año pasado. Hasta marzo había 35 millones de dólares entre lo desembolsados, lo que estaba en trámite y en demás estados del proceso, según un cuadro estadístico remitido por la entidad.

“En medio año el número de operaciones entregadas durante el período suman 16, correspondientes a 13 empresas de Ecuador, y están destinados para programas de energía renovable en un 65 % y eficiencia energética en un 35 %. Del total desembolsado hasta el momento, el 39 % corresponde a manufactura, 34 % a recicladoras, 18 % a empresas agrícola, 5 % a comercial, 3 % a avícola y 1 % a metalmecánica”, compartió la entidad con EXPRESO.

Entre sus clientes ecoamigables está el exportador de cacao Pedro Martinetti Saltos, la empresa de productos de balanceado y huevos Bioalimentar, que el año pasado renovó su planta de producción para modernizar los procesos, y la fabricante de jugos y bebidas gaseosas Olympic Juice.