La corrupcion es una endemia
La corrupción es hemisférica. Un recorrido por el mapa político de nuestro continente pone al descubierto que los sistemas políticos de Brasil, Argentina, Guatemala, Chile, Ecuador, México, Nicaragua, se encuentran enredados en actos corruptos, tanto por parte de los entes gubernamentales, como de los sectores privados. Todo lo que hasta hoy se ha hecho para dizque combatir la corrupción, ha sido inoficioso. La gran interrogante que se formula todo ser consciente es ¿a qué se debe la corrupción? La respuesta que más se acerca a la realidad es aquella que nos dice que el hombre y la mujer lo que quieren es tener, y no ser. Y en esta realidad caen tanto los de izquierda, como los de la derecha, los del centro o de cualquier posición, porque es indiscutible que la corrupción no tiene fronteras ni ideologías.
Es la pérdida de valores éticos la que hace creer que el dinero da la felicidad y que la riqueza material es la que crea verdaderas personalidades, sin comprender que el dinero no se lo lleva el ser humano cuando traspasa los linderos de la vida. Por esto en lugar de que prevalezca la superación del mundo interior de cada uno de los seres humanos, son el hedonismo radical y la frivolidad del placer a cualquier costo, los que se imponen. Están equivocados quienes consideran que tener dinero “mal habido” es demostración de inteligencia y de talento. Esta situación es tan grave que la filósofa rusa Ayn Rand dijo: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebe que el dinero fluye para quienes trafican no bienes, sino favores. Cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por la influencia más que por el trabajo y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que por lo contrario, son ellos los que están protegidos contra usted. Cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”. Palabras cáusticas, pero verdaderas.
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