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Los conductores y sus faltas
Desde que se construyeron los paraderos de buses, frecuentemente se usaban y en el transcurso del tiempo esta buena costumbre se quedó en el olvido. Hoy se han convertido en cama de mugrosos borrachines, descansando.
No se usa el carril designado, abren la puerta para subir a los pasajeros al vuelo, con peligro de que ocurra un accidente, mientras hay pasajeros esperando al bus en los paraderos.
El exceso de velocidad que imprimen pone en peligro al rebasar a los automotores en el tránsito congestionado, y los controladores, los policías en la esquina, con las manos espantando moscas.
Héctor García Rivera