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Diario Expreso Ecuador

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Como comer para salvar al mundo

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No hay país en el mundo que no esté lidiando con graves consecuencias para la salud y el medioambiente por las dietas de su pueblo. Aproximadamente 820 millones de personas carecen de alimentos suficientes y muchos más consumen alimentos poco saludables que provocan obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes y otras afecciones que limitan la vida. Los riesgos para la salud que implica la mala alimentación superan el impacto combinado del alcohol, del cigarrillo, del sexo no seguro y del consumo de drogas. En lo ambiental, la producción global de alimentos es la mayor presión que ejerce el ser humano sobre los recursos del planeta: utiliza 40 % de la tierra del mundo y 70 % de su agua dulce. Y contribuye sustancialmente a aumentar las emisiones de gases invernadero, la pérdida de biodiversidad, el surgimiento de zonas muertas en los océanos y la deforestación. Si la población global alcanzará los 10.000 millones de habitantes en 2050, el reto de alimentar al mundo de manera saludable y sustentable se agudizará. Enfrentar este desafío exigirá cambios sistémicos importantes y de largo plazo. Se podría empezar con el conjunto de lineamientos basados en la ciencia que acaba de difundir la Comisión EAT-Lancet sobre Dietas Saludables a partir de Sistemas Alimentarios Sostenibles, financiada por Wellcome. En la dieta propuesta “ventajosa para todos”, casi un tercio de calorías se obtendrían a partir de granos enteros y tubérculos; la proteína provendría principalmente de plantas... En promedio, reduciría a la mitad el consumo global de carne roja y azúcar, y duplicaría la cantidad de frutas, verduras, frutas secas y legumbres que se consume hoy. Por la diversidad de los sistemas alimentarios, sería necesario adaptar componentes específicos a necesidades y gustos locales. Si todos adoptaran una versión de esta dieta, hasta 11,6 millones de muertes prematuras vinculadas con la alimentación se podrían prevenir cada año. El informe establece estrategias claras para ello: organizaciones internacionales y gobiernos nacionales garantizarían que existan dietas saludables y sostenibles, atractivas y asequibles para todos. Su implementación requerirá la revisión de los sectores agrícolas de los países, para asegurar que ofrezcan los componentes necesarios de la dieta. Los agricultores tienen que producir en diversidad y adoptar prácticas sustentables. Para ello será necesario crear incentivos efectivos. En los países de bajos ingresos, fortalecer la infraestructura que vincula a comunidades agrícolas rurales con centros urbanos favorecerá un mayor acceso a productos frescos y saludables. Considerando toda la cadena de suministro, casi una tercera parte de los alimentos producidos a nivel mundial se está desechando. Para garantizar seguridad alimentaria global de largo plazo deben destinarse más recursos al desarrollo de cultivos más nutritivos, de mayor rendimiento y más resilientes que toleren fluctuaciones de temperatura, tiempo extremo y pestes, con semillas asequibles para agricultores en todo el mundo. Una dieta sostenible exige que mejore la gestión del planeta, tomando medidas para desacelerar la deforestación, reforestar la tierra degradada, proteger la biodiversidad marina e impedir la expansión de tierra agrícola.

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