Espectáculo. Los bramidos, cañonazos y la expulsión de material maravilla a turistas, pero afecta a agricultores.

Una columna de 3 mil metros corono al volcan Tungurahua

La madrugada y mañana de ayer, el cielo despejado permitió observar al volcán Tungurahua. La incandescencia fue graficada por decenas de turistas que buscaron el mejor lugar en los miradores de Baños, Patate, Pelileo y hasta de Ambato para observar la manifestación del coloso.

El sábado, la presencia de flujos piroclásticos pudo observarse desde las 19:00 hasta las 02:00 del domingo. Dos horas después nuevamente se destapó con fuertes bramidos y cañonazos. Los vestigios incandescentes llegaron hasta 1.500 metros bajo el nivel del cráter.

Según el informe del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, también se observó una emisión permanente de columnas de gases con alto contenido de ceniza volcánica que se digirió hacia el noroccidente. Una columna de ceniza alcanzó los 3.000 metros de altura. En Pelileo y Baños se registró caída moderada del material volcánico.

Pedro Espín, técnico del Observatorio en la Estación de Guadalupe, informó que tuvieron reportes de caída de cenizas en los poblados de Quero, Tisaleo y Chacauco, en Tungurahua; y de Bilbao y Penipe, en Chimborazo. Agregó que al amanecer hubo una explosión que alcanzó los 1.000 metros de altura.

María Sisa, habitante de Pillate, asegura que tanto los agricultores como los ganaderos están afectados. Ella sembró maíz y dice que perdió el 50 % de la producción.

El alcalde de Baños, Marlon Guevara, informó que en el cantón existen lugares seguros donde pueden observar al volcán. La actividad continúa en moderada alta y la alerta en naranja en las zonas de influencia al cráter. El volcán está activo desde 1999 y se reactivó el viernes 26 de febrero. YIE