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El cinismo en politica
ya hemos escrito sobre la mentira como instrumento de acción política. Bien se sabe: si la política es la continuación de la guerra por otros medios, al igual que en los conflictos bélicos, en la lucha política una de las primeras víctimas es la verdad. Reina la mentira. Pero a la mentira generalmente se le suma, para poder insistir en ella, la desvergüenza. Roban, mienten que roban y luego afirman que se robaba en defensa del interés nacional. Reina el cinismo.
Así, nadie sostiene que era inconveniente repotenciar la refinería de Esmeraldas. Nadie niega que el país va a ahorrar, a futuro, con esa repotenciación pero, lo que también se ha señalado, y hasta ahora no se aclara, es que existe una denuncia respecto a un enorme sobreprecio en dicha contratación.
Lo que el país quiere saber, necesita saber, es si sus cada vez más escasos recursos se están usando con la ética necesaria o, tal cual se ha podido evidenciar con asombro pero sin sorpresa en la Argentina, el asalto a los fondos públicos ha sido pan cotidiano.
Por eso, insisto, no caben las aclaraciones sobre lo bueno que fue decidir repotenciar la refinería de Esmeraldas. A que eso se haga, nadie se opuso ni se opone. A que se pague casi diez veces más, según se afirma, es a lo que el Ecuador se resiste y entonces, “aclarar” que era imprescindible repotenciarla es un viejo truco para, ratificando una necesidad que todo el mundo tiene por tal, intentar callar respecto de un atraco que, dentro de poco, si no se esclarece debidamente, todo el mundo también tendrá por tal: un escandaloso atraco que se suma a lo que se rumora, igualmente sin un esclarecimiento convincente, respecto al despilfarro en movimiento de tierras de la “Refinería del Pacífico”.
Y el esclarecimiento que se exige es un derecho ciudadano que obligatoriamente debemos ejercer. Se roba el futuro de los ecuatorianos si se permite que la impunidad campee en relación a los asaltos a los fondos públicos.
No solo se trata de que hay que intentar poner de moda la honradez, como quería Martí. Se trata, asimismo, de proteger el escaso patrimonio público.
huertaf@granasa.com.ec