China se resiste a revivir un error

China se resiste a revivir un error

Los salarios astronómicos que paga China con la intención de atraer a las grandes estrellas del balompié han catapultado al fútbol de ese país al escenario mundial.

Los salarios astronómicos que paga China con la intención de atraer a las grandes estrellas del balompié han catapultado al fútbol de ese país al escenario mundial. Esto es solo una muestra de la ambición que tiene el gigante asiático para convertirse en una potencia en el rey de los deportes, sin embargo, no es la primera nación poderosa que lo intenta.

La rápida ascensión del fútbol en un país sin tradición -su liga profesional data de 1994 y fue refundada diez años después- recuerda a experiencias fallidas como la North American Soccer League (NASL) de los años 70 en Estados Unidos.

Son evidentes los paralelismos entre aquella competición, que atrajo a astros como Pelé, Johan Cruyff, Franz Beckenbauer o Carlos Alberto, y una Superliga china que desde 2015 no deja de reventar récords con fichajes como los de Tévez (que ganará $ 40 millones al año), Hulk ($ 20 millones) y Oscar ($25 millones).

La lluvia de dinero llega de los multimillonarios dueños de los clubes, como las inmobiliarias Evergrande (propietaria del Guangzhou) y Sinobo (que compró el Beijing Guoan por casi 500 millones de euros), o el grupo Suning, que controla el Jiangsu y el Inter de Milán. Las astronómicas cifras no solo son cosa de los clubes: en 2015 la compañía CMC adquirió los derechos de emisión de cinco temporadas de la Superliga por 1.150 millones de euros.

El sueño estadounidense del ‘soccer’ terminó de forma abrupta en 1984, tras 16 años de una expansión que no se correspondía con la realidad de una escasa base de aficionados y la falta de cultura futbolística. La pregunta es: ¿qué hace China para evitar esos errores?

El profesor de la universidad británica de Salford y experto en fútbol chino Simon Chadwick lo tiene claro: a diferencia del caso estadounidense, la expansión del fútbol chino está vinculada a una “política de Estado”, que se traduce en “coordinación central”, asegura en declaraciones a Efe.

Según Chadwick, Estados Unidos “dejó su fútbol en manos del libre mercado. Los inversores no se involucraron a largo plazo, y cuando los beneficios a corto plazo no fueron los esperados” la liga desapareció. Pero para China el fútbol es una cuestión política: el Gobierno presentó en 2016 un plan para desarrollarlo, que busca que el país sea una potencia del balompié hacia 2050.

El sueño chino es ganar un Mundial, pero a medio plazo parece más factible que lo organice. De hecho, China ya acogió el Mundial femenino en 1991 y 2007, y fue subcampeona en 1999.

La Copa del Mundo de 1994 sirvió a Estados Unidos para impulsar el fútbol local tras la desaparición de la NASL, naciendo así la actual MLS. Sin embargo, el proyecto chino, que ya cuenta con una liga capaz de ocupar titulares -por los fichajes- se asemeja más al catarí, que comenzó a atraer viejas glorias a mediados de los 2000 y consiguió adjudicarse, con polémica, la organización del Mundial de 2022.

Mientras que algunos expertos coinciden en que ‘los dragones’ no serán capaces de ganar el Mundial en 2050, otros aseguran que no es importante.

“Inglaterra solo ganó uno (1966) y eso no afecta a la influencia de la Premier”, ejemplifica el profesor de la Universidad del Deporte de Pekín Wang Zipu, quien también resalta una de las principales diferencias con el proyecto estadounidense: “Es fácil que el fútbol se pierda entre otros deportes más importantes allí como el baloncesto o el béisbol”.

La ambición de ser una potencia mundial marca el futuro del fútbol chino, que debe tener presentes los fracasos de otros proyectos similares si quiere cumplir su sueño.

Una media de 25.000 espectadores al inicio

La Superliga China ha cumplido en cierta medida con las expectativas esperadas en su primera jornada. Su inicio arrojó una media de 25.405 espectadores, mientras que el partido que más aficionados llevó fue el que sostuvieron el Guangzhou ET y el Beijing Guoan, al que acudieron 47.998 personas. Con esto se hecha al traste una imagen entre el Guizhou Zhicheng y Lioning FC en un campo sin espectadores. ¿El motivo? Se disputaba a puerta cerrada como consecuencia de una sanción que acarreaba el conjunto local. La liga también ha atraído la atención de grandes plataformas televisivas como Fox Sports, que ha incorporado esta temporada en sus emisiones al balompié chino.