SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Las centrales politicas perdieron su esencia

El ir y venir de personas antes, durante y después de cualquier elección animaba a uno que otro transeúnte a entrar por lo menos a observar lo que pasaba dentro. Esa escena desapareció.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Ya no son lo de antes. Hay quienes todavía recordarán la imponente gran central política de la Concentración de Fuerzas Populares (CFP) en Boyacá entre Colón y Sucre, en el centro de Guayaquil. El ir y venir de personas antes, durante y después de cualquier elección animaba a uno que otro transeúnte a entrar por lo menos a observar lo que pasaba dentro. Esa escena desapareció.

La central cefepista ya no funciona. Y las otras de movimientos y partidos con vida jurídica son solo la representación de un lugar vistoso que cobra vida cada dos años que hay elecciones. Jacinto Velázquez, un reconocido jurista guayaquileño apasionado por la política y dos veces candidato presidencial (1996 y 2002), recuerda esas centrales de antaño y atribuye la pérdida de su esencia a la expansión de la ciudad. “Cuando fui candidato presidencial había que tener, yo no tuve, una central y más o menos 20 o 30 subcentrales que cubrieran los barrios de Guayaquil. Ese era el sitio donde el barrio se concentraba, jugaba naipe, tomaba sus copas, conversaba, una especie de club. Eso ayudaba a la desconcentración indispensable. El concepto de la gran central fue perdiendo importancia. Como influencia es menor”.

Y así lo entendieron algunos partidos y movimientos políticos, incluido el que ha mantenido durante casi 3 décadas consecutivas su hegemonía en Guayaquil y el Concejo Cantonal. Susana González, concejal y vicepresidenta del Partido Social Cristiano en Guayas (PSC), reconoce que la organización dejó de creer en la figura de las centrales políticas para migrar a los comités barriales. Luego de un debate interno llegaron a la conclusión de que las centrales eran puntos vacíos que ya no eran reconocidos por los militantes como sus casas políticas. “No creemos en las centrales, sino en el contacto directo ciudadano. Creemos que cuando partidizas demasiado algo, la gente siente que es parte de un partido y movimiento, pero no que es parte del desarrollo integral de la ciudad. Aprendimos que el enfoque de tener una central bien iluminada y con sillas no te determina la conversación con la gente”.

En Guayaquil están regadas un poco más de 30 centrales políticas de organizaciones reconocidas por el Consejo Nacional Electoral. Unas con más, otras con menos, y otras con ninguna. De los movimientos que más tienen está Alianza PAIS. Rommel Salazar, subdirector de la organización en Guayas, reconoce la importancia de las centrales dentro de su estructura como puntos de reunión de la directiva, capacitaciones de líderes, entre otras actividades. Pero recalca que la esencia de la influencia política del movimiento oficialista está en los comités de la revolución ciudadana. “Los comités nunca mueren sea antes, durante o después de la campaña... No son necesariamente una central grande. El comité es para buscar soluciones a los problemas locales y para formar políticamente a los ciudadanos, ya sean adherentes o simpatizantes”.

Salazar no se atreve a precisar el número total o aproximado de los comités en Guayaquil por el proceso de reestructuración interna que atraviesan. No así los socialcristianos, que calculan un promedio de 200 comités barriales por cada parroquia de la ciudad.

Quienes aún apuestan a la figura de las centrales son los dirigentes del movimiento CREO. Francisco Jiménez es su presidente en Guayaquil y considera que, por lo menos dentro de su estructura, estos puntos de concentración están cumpliendo con su labor de atraer y ser incluso canalizadores de los problemas locales de la ciudad. “El mayor insumo de cualquier programa político es la información que nos dan los ciudadanos en las calles. Todo eso lo llevamos y lo procesamos en la central y se genera conversación y debate”.

Pero los ciudadanos lo que menos ven en una central política es una opción para pedir soluciones a sus problemas locales. Agustín Lee es propietario de una ferretería frente a la central del Partido Socialista Ecuatoriano, ubicada en Esmeraldas y Padre Solano. Él no cree que esa casa roja con blanco influya positiva o negativamente en el barrio. Solo en época de elecciones nota que está ahí por el movimiento y ruido que atraviesa sus paredes, cruzan la calle y llegan hasta sus oídos. “Debería influir en la zona, pero no es así”, reclama el ciudadano.

Ahuyentan la delincuencia

Las centrales políticas matrices suelen convertirse en una ayuda para algunos barrios de Guayaquil. La del movimiento Alianza PAIS, por ejemplo, llegó a la esquina de Rumichaca y Padre Solano a ahuyentar a la delincuencia y a los drogadictos, comenta un morador del sector que prefirió no ser identificado. “Entre los factores positivos es que está iluminado. Ahuyenta a los drogadictos. Hay un poco menos de delincuencia, no es que haya desaparecido. Hay cámaras de video monitoreando el sector”, relata a EXPRESO.

No obstante, la cara negativa la pone las constantes concentraciones, más durante la época de campaña electoral. Cuenta el morador que la bulla es tan intensa que no pueden ni ver televisión tranquilamente dentro de su vivienda.

Las centrales políticas matrices encontraron en el centro de la ciudad y sus límites el mejor lugar para levantar sus sedes (ver gráfico). Trece organizaciones de las 17 nacionales y tres provinciales reconocidas tienen su matriz en Guayaquil.

tracking