Jorge Célico es el director técnico de la selección nacional sub-20 y jefe de las divisiones formativas de la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

Celico: “Armar la lista del Mundial me causara un dolor inmenso”

El técnico reconoce su enfermedad por el fútbol y su ambición con la Tri.

Jorge Célico vive en el fútbol. Es en lo primero que piensa cuando se despierta. El entrenador de la selección nacional sub-20 cree que cualquier partido en el mundo le puede dejar alguna enseñanza y por eso trata de verlos todos. Siente que ahora pasa por una etapa feliz en su vida, pero no quiere marearse, ya piensa en el Mundial de Polonia y en las difíciles decisiones que tomará para armar esa lista, de la que algunos campeones sudamericanos podrían quedarse afuera. Ayer, el estratega, de 57 años, conversó con EXPRESO en la Casa de la Selección.

- Cuando asumió, por encargo, a la selección absoluta por dos partidos de las Eliminatorias, quería ganar y dejar sin el Mundial de Rusia 2018 a su natal Argentina, en el Sudamericano hinchó por Brasil ante los albicelestes. ¿Tanto se le pegó la camiseta de Ecuador?

- (Sonríe) Sí. Y lo mío no es discurso. Es la verdad. Ecuador es un país que me brindó lo mejor. Acá me enamoré y tuve un hijo. Esas cosas te apegan más a un país. Además, aquí tuve tranquilidad, pude desarrollar mi trabajo en paz. Ecuador es mi lugar en el mundo. Acá encontré mi espacio, primero en El Nacional, luego en Universidad Católica, donde se marcó un récord sudamericano de permanencia (2010-2017) y ahora con la selección. Como digo, Ecuador me ha dado todo y me suena feo decir que es mi segundo hogar. Ecuador es mi hogar.

- ¿Por qué esta selección pudo romper la historia en el Sudamericano sub-20?

- Porque nos convencimos de que era posible. A los chicos les dije siempre eso, pero no solo por motivación, sino porque lo sentía. Y lo siento. En Ecuador hay grandes jugadores, pero hay una tara que tenemos con el “solo vamos a ver si ganamos”, “qué jodido jugar con tal o cual” y frases así que terminan por meterse en lo profundo. Nosotros nos sacamos esos complejos. Lo he dicho siempre, el jugador ecuatoriano no ha sido, ni es, ni será menos que nadie, porque es la verdad. Miren jugar a Alvarado, no hay ninguna diferencia con un chico argentino, acá hay mucha calidad.

- ¿Fue esa calidad la que le convenció para dejar Universidad Católica y trabajar en las formativas de la selección?

- Exacto. Yo decía que acá está todo fértil para hacer las cosas. Gracias a Dios salió todo bien porque le pusimos el empeño. Hay que ser justos, también tuvimos todo el respaldo de la directiva de Carlos Villacís, pudimos jugar muchísimos partidos que nos sirvieron al final.

- La gente que lo rodea lo califica como un enfermo por el fútbol, que pasa todo el tiempo metido en lo que tenga relación a este deporte ¿Es así?

- Sí, y ahí mi señora me tiene que parar (ríe). Ayer (la noche del jueves) me puse a revisar los partidos del Sudamericano, bajó mi esposa y me dijo “no te bastó sufrir todo lo que sufriste allá, para un poquito”. Ahí le respondí que quería ver algunos detalles que no se observan desde la cancha. Quería explicarle, pero no se pudo. Y bueno, ella tenía razón. Pero esa es mi manera de vivirlo, no me estresa ni me cansa, solo me gusta y me da felicidad. Por ejemplo, estoy feliz porque esta noche (ayer) hay fútbol, juegan Aucas y El Nacional.

- ¿Cuántas horas diarias le dedica al fútbol?

- Si no estoy con mi familia en algo como un almuerzo entre todos o algo parecido, estoy con el fútbol. Es casi todo el tiempo. Miro todos los partidos que puedo y mucho más ahora que gracias a las plataformas se pueden observar los juegos que quieras y del país que quieras. En Chile, el analista de vídeos entraba a mi habitación y siempre me encontraba revisando las imágenes de los dos grupos del Sudamericano y me preguntaba si no estaba cansado. Le decía que no, pero igual, así lo estuviera, era mi obligación en ese momento.

- Si no está viendo fútbol o con la familia ¿Qué hace?

- Me gusta la naturaleza, cuidar plantas. Suelo hacer los arreglos florales en casa, pero principalmente me gusta leer libros biográficos de líderes positivos y negativos del mundo. De todo eso se aprende. También salgo a trotar con mi perro.

- ¿Leonardo Campana ahora es el goleador sudamericano, pero en la fase previa al torneo él era un alterno de Stiven Plaza y Djorkaeff Reasco. Así como en este puesto, aparecerán otros jugadores que querrán estar en el Mundial ¿Cómo visualiza esta pugna?

- Hay que ver el desempeño de todos. Hay que ver a Stiven, quien está convocado para este fin de semana en su equipo (Real Valladolid). También quiero ver a Enrique Saverio (FC Barcelona), Jordy Govea (Swansea de Gales) y otros chicos del medio local. Además está la reducción natural porque en Sudamericano estaban 23 jugadores y para el Mundial irán 21. De por sí ya son dos reducciones y de ahí toca ver los recambios.

- Convivió con los muchachos en Chile y su relación se volvió como la de padre e hijo ¿Cómo separará ese sentimiento para elegir a los mundialistas?

- Estoy consciente de que causaré un dolor inmenso en los chicos que no quedarán en la lista para el Mundial y me causará también un dolor a mí. Si fuera por el corazón me llevo a los 24 del Sudamericano (Jhon Camacho fue reemplazado por Johan Lara por lesión en pleno torneo), pero ese dolor pasará y con el tiempo los chicos entenderán que al frente siempre tuvieron a una persona honesta que tomó sus decisiones objetivas.

- ¿Cómo está la planificación hasta el Mundial?

- Ahora toca esperar el sorteo del Mundial (24 de febrero). En el país quiero cinco microciclos para observar a todos. Después, desearía estar en Europa 15 o 20 días antes del Mundial para que los muchachos se adapten al horario, a la comida, un poco a las costumbres. Además, allá jugaremos amistosos con rivales de similares características a los que tendremos en la primera fase. Buscaremos partidos con selecciones fuertes como Alemania, Inglaterra, España, no quiero rivales para solo jugar por jugar.

Es hombre de fe y cábalas

Dijes de un cuerno, un búho y San Benito lo acompañan. La camiseta que usó en el primer juego del Sudamericano no la lavó hasta después de la final.