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Categoria de actores, un grupo variopinto
Los personajes que entran a la contienda son variados: Un político sagaz, un rockero alcoholizado, un pintor que desnuda su alma, un mito de la música pop y un matón que se las sabe todas.

Christian Bale
Dick Cheney en El vicepresidente (Vice)
Christian Bale, irreconocible como Dick Cheney, muestra una llamativa transformación visual y en su caracterización hace que el personaje mantenga su lado conflictivo, el de una persona obsesionada con el poder. Su actuación es fenomenal, aunque el guion no profundice en el alma del exvicepresidente. La personalidad de Cheney queda expuesta cuando una de sus hijas pide su apoyo político para irse contra la homosexualidad, a sabiendas de que su hermana vive emparejada con otra mujer. Cheney también lo sabe, pero ahí está su dualidad política. Una gran actuación la de Bale, debería ser el ganador. Sería su segundo Óscar.
Bradley Cooper
Jackson Maine en Nace una estrella (A star is born)
Cooper es un creador nato y buen histrión- Esta no es su primera nominación y casi toda la prensa de su país estaba segura de que sería nominado en dos categorías: mejor director y mejor actor. La primera se le esfumó y la segunda corre peligro, situación que le crea Bale con El vicepresidente. Pero hay que reconocer que su actuación está bien lograda: sabe mostrar sus emociones fílmicas: sincero, enamorado de Ally, temeroso de perderla, alcohólico y arrepentido, buen hermano, aunque impaciente. Además, puede dar voz a una canción. En la noche de los Óscar, él y Lady Gaga cantarán Shallow y se llevarán la estatuilla destinada a la mejor canción.
Willem Dafoe
Vincent van Gogh en A las puertas de la eternidad (At eternity’s gate)
Mil ochocientos ochenta y seis. Van Gogh (Willem Dafoe) se muda a Francia, donde vivirá un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia, incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac), época en que él pinta sus obras maestras que son ignoradas entonces y reconocidas ahora en el mundo actual. DaFoe debería ganarse el Óscar por su actuación magistral con la que da una visión emocional del trágico e incomprendido pintor holandés. La cámara a mano que impone Julian Schnabel (que también es pintor) conduce al alma de Van Gogh hasta hacer conocer lo que es un artista.
Rami Malek
Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody
Malek obtuvo el Globo de Oro por caracterizar a Freddie Mercury, pero creo que no se llevará el Óscar; no cuando está en la nómina Christian Bale. Malek actúa con eficacia, pero tampoco logra revivir al controversial intérprete de la canción. Su labor es igual a la que otros actores hubieran hecho al representar a una megaestrella de la canción. El problema de este actor es que, a pesar de sus esfuerzos, no le da a su papel el drama que debió vivir Mercury.
Mahershala-Ali
El doctor John Shirley en Una amistad sin fronteras (Green Book)
Ali ya tiene un Óscar y bien podría ser que este año obtenga el segundo. Su trabajo como el pianista afroamericano de excelente educación, consecuente de su posición como artista y ser humano de raza negra, no altera su impasibilidad, coraza para recibir desaires, mostrando siempre dignidad, madurez emocional, comprensión y, sobre todo, adaptación frente a las circunstancias y a las actitudes de su bullente guardaespaldas y chofer: Tony.
Adam Driver
Flip Zimmerman en Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman)
Su actuación genera la impresión de ser ese tipo de personas que mantiene la calma durante un temblor, para asombro de todos. Contraparte y colega del detective negro que ambiciona destruir a un grupo afecto al Ku Klux Klan, Driver impone su personalidad y se convierte en el agente de la ley de mente rápida, vulnerable, equilibrado y exponente de las decisiones urgentes. Lamentablemente su rol crea comparaciones hasta generar una dura competencia.
Viggo Mortensen
Tony Vallelonga (Lip) en Una amistad sin fronteras (Green Book)
Mortensen ha sido siempre un actor eficaz, lamentablemente —le sucede siempre— cuando es nominado aparece otro intérprete con mayores perspectivas de triunfo como es el caso de Christian Bale. Como Tony Lip, el hampón maleducado, tosco y volátil es todo un acierto. Sus momentos de rabia son eco de su talento y asombra cuando cambia sus actitudes y se convierte en el reverso de la medalla: comprensivo, leal, buen amigo y excelente esposo. Esperamos que, si no gana el Óscar, este llegue algún día a sus manos. Su rol, el argumento está basado en la vida real.
Sam Elliott
Bobby Maine en Nace una estrella (A star is born)
Su calmada actitud, su paciencia y el afán de poner a su hermano en el camino recto, alejarlo del alcoholismo y de las drogas e internarlo en un sanatorio para curarlo son hechos suficientes para su brillante representación. Elliot siempre ha sido un actor que con su rostro imperturbable puede representar todas las emociones del ser humano... Lástima que este año lo rodeen grandes actuaciones. Podría no ganar el Óscar.
Sam Rockwell
George W. Bush en El vicepresidente (Vice)
El ganador del Óscar del año pasado vuelve por sus fueros para dar vida cinematográfica a George W. Bush, expresidente de los Estados Unidos. Rockwell ha capturado los manerismos de Bush, su forma de vestir, la sonrisa y en algo su voz, pero a momentos parece estar más preocupado por la dirección de McKay que por afianzar su actuación, y eso merma sus posibilidades.
Richard E. Grant
Jack Hock en Can You ever forgive me?
Como el ‘socio’ gay que vende las falsificaciones ejecutadas por Lee Israel (Melissa McvCarthy), Grant desempeña su rol con maestría. Y aunque el personaje muestra su amoralidad, jamás aburre en sus momentos actorales, especialmente cuando mantiene diálogos con Israel. Pero, no ganará la estatuilla, existen otros que lo superan.