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Carapaz
Es bueno que de cuando en cuando, frente a lo depresivo de otros sucesos, por el Ecuador saquen la cara los deportistas. Ahora el optimismo nos lo ha devuelto un ciclista carchense: Richard Carapaz. Nos ha extraído de la memoria el recuerdo de esa brava tierra que es el norte andino, donde los hombres se uniformaban a medias con atuendos improvisados que no alcanzaban a cubrirles el ombligo. Igual peleaban en defensa de sus convicciones, que por entonces estaban claramente definidas: liberales o conservadores, rojos o godos.
Carchi era, por los años setenta, todavía parte de la geografía del abandono. Su compleja topografía, en buena parte de la cual reinaba el frailejón, no era fácil de transitar por los empedrados caminos de entonces. Cada curva era un riesgo de “accidente” pero, los expertos conocedores casi que se sabían de memoria la ruta y con ayuda del “pito”, unas veces, y otras con las luces, manejaban fluidamente mientras sus acompañantes consumían adrenalina o se acostumbraban al ritmo que el conductor imponía.
Buena gente la del Carchi. Tengo gratos recuerdos de su solidaridad en los días oscuros de las dictaduras. Pasándome como contrabando humano, de una frontera a la otra, por los ocultos caminos de los tráficos ilegales. Hablándome de Gaitán, el gran caudillo colombiano, y regalándome los discos con sus discursos que se conseguían en Ipiales.
Otra era la política. Tenía otros sentidos y otros fines. Nadie pensaba en enriquecerse con su práctica. Se aspiraba a la gloria pequeñita de ser fiel servidor del ideal escogido, del ideal heredado, del ideal seleccionado para luchar por él.
Después, ha pasado casi medio siglo, el progreso agroindustrial llegó a esa tierra de gente trabajadora. Llegó el desarrollo agropecuario y las lecherías tecnificadas se complementaron con el riego racionalizado y todo fue cambiando.
Muchos ya no saben quién fue Gaitán pero hay una magnífica producción de quesos y algo se avanza en generación de empleo. Ahora, los que gustan de montar caballitos de acero se ponen a pedalear y llegan hasta el Giro de Italia.
Un abrazo.