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El campeon salva el debut

Cuando sobre el Bernabéu ya sobrevolaba la primera derrota de la temporada, aparecieron Ronaldo y Morata para darle el triunfo al Real Madrid.
El Sporting, que tiene más fútbol que nombre, llegaba sin hacer ruido al campo madridista en su regreso a la élite del balompié europeo y sorprendió a aquellos que esperaban una noche plácida de goleada.
Bien plantado desde el inicio consiguió dejar sin identidad en el primer acto a un Real Madrid previsible. La presión portuguesa, el gusto por el balón y la buena ocupación de los espacios marcaron el duelo en su nacimiento.
Es el tercer partido consecutivo del Madrid sin ejercer un dominio aplastante sobre el rival con la posesión. Celta y Osasuna ya dominaron, el Sporting lo repetía, pero en esta ocasión tapaba espacios para que los de Zidane no exhibieran su letal contragolpe.
El justo premio para el Sporting llegó nada más nacer el segundo acto: Bruno César superó la estirada de Casillas.
Ante la falta de fútbol bien estaba agarrarse al espíritu de lucha. A esto apeló el Madrid, que puso el empate por intermedio de Cristiano Ronaldo a los 89 minutos.
Era un partido especial para CR7 ante el equipo de su corazón, el club que creó una estrella mundial. Víctima del desorden, agravó la incógnita de su estado para disputar varios partidos por semana recién recuperado de su lesión de rodilla.
Cuando ya expiraba el compromiso, vino el tanto que salvaba al vigente campeón de la Liga de Campeones de un estreno con derrota. A la heroica, sin darse nunca por vencido, llegó en la última jugada un magnífico centro del colombiano James Rodríguez y el remate de rabia contenida de Álvaro Morata. Rui Patrício intentó sacar el balón, pero nada pudo hacer para evitar el castigo excesivo al Sporting. Su gran imagen se quedó sin premio.
El Real Madrid inició así el camino al reto imposible: reeditar el título de Liga de Campeones, sacando oro de una noche gris.
El Sevilla, en cambio, consiguió un importante empate a cero en el campo del Juventus de Turín, campeón de Italia, en un duelo en el que los italianos remataron al larguero con el argentino Gonzalo Higuaín y apretaron hasta el final sin poder batir a la defensa andaluza.
El conjunto que entrena el argentino Jorge Sampaoli supo sufrir con carácter y bloqueó el ataque de un Juventus que gastó más de 160 millones en el mercado de fichajes y que juega esta competición con el objetivo de luchar hasta el final.
Los italianos, que saltaron al campo con la pareja ofensiva formada por los argentinos Paulo Dybala y Gonzalo Higuaín, fueron superiores en los primeros minutos y desperdiciaron dos buenas ocasiones con Khedira, que falló dos veces por delante de Sergio Rico.
Los últimos minutos fueron muy tensos, con los turineses apretando con insistencia y el Sevilla defendiéndose.