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La Buseta retoma su recorrido cultural
Paradas. Las reuniones se realizan todos los martes a las 21:00 en el bar Diva Nicotina, hasta diciembre.

“Un hombre sabio dijo una vez que la verdadera historia del mundo es la historia de grandes conversaciones en elegantes habitaciones”. Esta es una de las afirmaciones más célebres de Tyrion Lannister, un pintoresco personaje de la novela épica ‘Canción de hielo y fuego’ de George R. R. Martin. Afirmación con la que, afortunadamente, no concuerdan los organizadores de La Buseta, un colectivo cultural que ha aprovechado el espacio concedido por el bar Diva Nicotina para llevar el arte local a un nivel cosmopolita.
En cada ‘parada’, como ellos denominan a las congregaciones, no se debaten los cuestionamientos existencialistas de laureadas mentes, ni los eufemismos incandescentes salidos de algún tintero real. Los temas son más mundanos, banales, puros.
Daniel Haro y Cristina Morales son dos de los seis coordinadores detrás de este colectivo que ya está por cumplir dos años. “Planeamos hacer algo grande en agosto, para el aniversario, ya que el anterior lo celebramos en el Museo Antropológico de Artes Contemporáneas (MAAC) y nos quedó chico”, deja saber Cristina.
Por su parte, Haro expresa que el principal objetivo de esta agrupación, que nació en My Insomnia Radio, es ofrecer la oportunidad al artista para que entre en contacto con su público.
“Si tú eres poeta y tienes tus seguidores, pues ellos llegan a escucharte y de paso atienden otra exposición que no se esperaban”, señala Haro.
Es difícil definir la línea que La Buseta pretende trazar o seguir, y aquello es lo emocionante del suceso. Cada expositor cuenta con un límite de tiempo sobre el escenario. En este lapso el autor puede expresarse como desee.
Teatro experimental, música, literatura... toda arista es bienvenida. No existen evaluaciones despiadadas ni críticas hirientes; el público sabe perfectamente a lo que va y lo disfruta.
“Lo importante es divertirse”. Esto lo tiene bastante claro Javier Intriago, que interpreta a Pedro Pablo en la obra ‘Los locos son ellos’, un monólogo bosquejado por él y que ya lleva dos capítulos.
Pero esta mezcla multidisciplinaria no se limita únicamente al arte escénico. Nicole Vera y Johanna Basurto son dos microempresarias que aprovechan eventos de este tipo como una vitrina para dar a conocer y comercializar su marca de artesanías Krepè Lunatic.
Quienes deseen participar de las ‘paradas’ pueden contactar a La Buseta a través de redes sociales. Los organizadores se reúnen semanalmente para evaluar los temas y seleccionar aquellos con mayor potencial.
A fin de eludir el encasillamiento en una disciplina en particular, el excedente de artistas de dicha área puede entrar en lista de espera, pero todos tienen un puesto garantizado sobre las tablas. DEMO