
Brazos arriba sin miedo
Una zona cuyo cuidado dejamos en segundo plano, quizá porque permanece oculta bajo nuestros brazos, son las axilas. Conservarlas higiénicas y en buen estado de salud es fundamental.
Una zona cuyo cuidado dejamos en segundo plano, quizá porque permanece oculta bajo nuestros brazos, son las axilas. Conservarlas higiénicas y en buen estado de salud es fundamental, señala el dermatólogo Kléber Ollague, paspresidente de la Asociación Ecuatoriana de Dermatología y Ciencias Afines, quien ofrece algunas sugerencias a los lectores de SEMANA.
Cuidado diario
Limpiar la zona axilar de forma circular con jabón hidratante y neutro, ya sea en líquido o en barra. Luego del baño, secar bien la piel. Ollague enfatiza que jamás se debe exfoliar esta zona, porque “debido a las fricciones se predispone a que se irrite la piel e ingresen elementos infecciosos como virus y hongos”.
El desodorante ideal, recalca, debe hidratar y no contener alcohol ni perfume excesivo. Las presentaciones en barra y roll-on son recomendadas para pieles secas y normales; el aerosol para quienes sudan en exceso.
Para eliminar los vellos puede optar por la rasuradora si lo hace en casa, ya que la cera puede quemar la piel e irritarla. Y si desea desaparecerlos definitivamente, con láser. “En 6 sesiones podrá ver los resultados; además borrará la excesiva coloración (manchas e hiperpigmentación)”, recalca Ollague.
Según el experto, con IPL (luz pulsada intensa) también se puede reducir el vello, “pero necesitará de más sesiones y no será definitivo”.
Problemas más comunes
Mal olor, los cambios de color y el exceso de sudoración (hiperhidrosis axilar) son algunos de los motivos de consulta.
“El primer mal puede ocasionarlo una alteración bacteriana; la hiperpigmentación debido a una incorrecta elección del desodorante, el uso frecuente de rasuradoras o por problemas metabólicos u hormonales”.
La hiperhidrosis puede deberse a causas genéticas o por detonantes como el estrés y calor.
Según el grado de sudoración, se puede tratar con desodorantes que ayudan a inhibir la secreción o mediante la aplicación de la toxina botulínica, que la elimina temporalmente al bloquear el estímulo de las glándulas sudoríparas. A criterio de Ollague, estas afecciones deben tratarse junto al dermatólogo, pues las causas pueden variar dependiendo de la persona.