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Belgica en apuros

En Belgica se vive un drama desde que grupo islámicos atentó contra la vida d ecientos de personas de ese país.

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Colombia, 23 Mar 2016 (AFP) - Casas en ruinas, familias desplazadas buscando a sus desaparecidos, indígenas asesinados: en Colombia, la región del Cauca ha pagado caro el precio del conflicto armado y las heridas tardarán en cicatrizar pese al proceso de paz.

En Toribío, paredes ennegrecidas e impactos de bala dan cuenta de los violentos combates que vivió hasta hace poco este pueblo rodeado por las montañas de la cordillera andina, desde donde los guerrilleros se enfrentaban con policías y militares.

“Entre 1982 hasta 2015, registramos 6.000 acciones militares en el municipio. Los hostigamientos eran el pan diario”, cuenta a la AFP Mauricio Casso, secretario de la alcaldía, al evocar “miles de viudas, huérfanos, mutilados y cientos de muertos”.

“El parque estaba solito, las calles cerradas, los niños no salían a jugar”, continúa este indígena de la etnia Nasa, mayoritaria en esta localidad de 26.000 habitantes en el Cauca (suroeste), a 80 km de Cali, tercera ciudad de Colombia.

Una calma precaria se instauró poco a poco con los diálogos de paz que avanzan desde finales de 2012 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), que decretó un cese un fuego unilateral el pasado julio.

Pero las fuerzas del orden siguen en alerta. El puesto de policía parece una trinchera: altos muros verdes acribillados por la metralla y sacos de arena protegen la entrada.

“Tenemos los cerros cerca y de allí los guerrilleros disparaban. Sabemos que aún andan por allí. Pero hace más de un año que no se ha escuchado un disparo, ¡espero que siga así!”, lanza el mayor Rodríguez, jefe de brigada del Batallón 92.

Frente a la comisaría, el asfalto está destripado: en 2011, una “chiva” (autobús) se precipitó calle abajo con un centenar de kilos de explosivos. El atentado, atribuido a las FARC, destruyó tres cuadras de casas, dejó 70 heridos y un muerto, un policía homenajeado con una cruz blanca sobre el talud.

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