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El baul de los recuerdos
Somos tan curiosos y necios que cuando creemos que los recuerdos han muerto, nos da por abrir y revivir lo doloroso, bonito o sufrido de esta remembranza amorosa. Hay amores imposibles de sacar del corazón y mente. Parece mentira, cuando uno sacude el baúl de los recuerdos aparece la sorpresa que termina sacudiéndolo.
Es mejor esconder el baúl y que sea el tiempo el homicida que se encargue de aniquilarlo con sus balas de indiferencia hasta que deje de latir, respirar y sangrar. Cuando cierras tus ojos te transportan al ayer, tu mente vuela, llegando a escudriñar el baúl de los recuerdos. De nosotros depende si le damos la bienvenida o la despedida.
Javier Valarezo Serrano