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Atracos audaces e insolitos
así debe llamarse el robo que sufrieron un grupo de bomberos de esta ciudad en el golfo de Guayaquil, el sábado. Habían salido a Puná llevando instrumentos para mejorar la infraestructura institucional en esa isla. Para tal efecto, trasladaban diferentes materiales: combustible (1.000 galones), vituallas, camas, colchones, cocinas, refrigeradora, cámara fotográfica, sirenas, baterías, escaleras, uniformes, etc. Todo con una sola finalidad: ayudar a mejorar la calidad del servicio de los bomberos de esa isla. Sin estos instrumentos no se realizará una adecuada atención del servicio contra incendios en Puná. Lo insólito del caso es que el número de atracadores (15 delincuentes) doblaba al de las víctimas. Además, los ladrones estaban dotados de armamento moderno y se trasladaban en lanchas rápidas.
Este tipo de atraco tiene íntima relación con el que otros delincuentes realizaron en Flor de Bastión en noviembre del 2015. Ahí se sustrajeron “ventosas, dispositivos vitales que permiten la eliminación del aire comprimido en las tuberías” (Interagua). Esto perjudica la dotación de agua en el sector. También en el 2015 les tocó a los bomberos de Manta: radio de comunicación, dos GPS, dos sondas marinas, una antena, una baliza LED, juegos de guías de navegación, dos linternas reflectoras, regulador de oxígeno medicinal, equipo portátil de intervención, boyas, etc. En 2012, les robaron dos motos a los miembros de Gualaceo.
Estos y el robo del golfo dejan ver muchas cosas que la sociedad debe conocer. La primera es que quienes realizan estos actos delictivos no reparan en el efecto que tal acción genera en la comunidad. La segunda, la osadía, violencia y actos atemorizantes para sustraer objetos e instrumentos de beneficio social. Son hechos insólitos y perversos que dejan graves daños colaterales.
Estos incidentes dejan ver la existencia de una red delictiva no solo audaz y violenta, sino además sin sentimiento alguno. En uno y otro caso el efecto colateral a la comunidad es grande. Algo tienen que hacer la ciudadanía y la sociedad para neutralizar e impedir que este tipo de atracos insólitos continúen. La autovigilancia, la defensa de la seguridad y el permanente cuidado de las autoridades tienen que constituir el triángulo en el cual converjan todas las acciones para detener este tipo de robos.