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Diario Expreso Ecuador

Desempaquetando

La globalización digital debilita el rol del Estado nación al redefinir identidad, dinero e información en un entorno global.

Internet y la economía digital han cambiado la forma en que las personas se identifican y se relacionan más allá de fronteras.

Internet y la economía digital han cambiado la forma en que las personas se identifican y se relacionan más allá de fronteras.CANVA

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En los noventa hablábamos de declive del Estado-nación tras la caída del muro de Berlín. Parecía una especulación académica: ONGs que junto a artistas fueron los primeros influencers globales (que en paz descanse Jacques Cousteau), bloques regionales que erosionaban soberanías y un creciente uso de la chapa de ciudadano global.

Esta semana empieza un mundial de fútbol en que esas discusiones lucen menos extravagantes. Casi todos los países alentarán equipos que los representan tanto como a las naciones, ligas, academias y culturas que dan identidad a sus jugadores. La selección sigue siendo nacional; los jugadores no lo son.

El Estado fue por siglos un empaquetador de realidades. Organizaba la identidad, la información, la moneda, el comercio y la lealtad política e incluso religiosa. El ciudadano, el contribuyente y el portador de una moneda eran, en esencia, la misma persona.

Tras caer el muro, internet alteró esa arquitectura.

Internet transforma identidad, dinero y relaciones sociales

Hoy la identidad de millones de personas ya no se encuentra contenida por el barrio, la ciudad o el país. Los antropólogos sostienen que durante la mayor parte de la historia humana el horizonte social de un individuo rara vez excedía 20 kilómetros. Para nadie, casi, su comunidad relevante es esa. Es global y digital.

Con el dinero ocurre algo parecido. Durante siglos la moneda fue una expresión tangible de soberanía. Marco Polo describía los territorios por las monedas que circulaban en ellos. Hoy existe dinero desvinculado de la geografía política y de las instituciones que el estado tradicional reguló para usar de brazo de control, los bancos (aquí, ojo con el Proyecto de reforma a la Ley de Mercado de Valores que anda circulando, pues de él depende donde quedemos en esta historia).

El Estado pierde control en un mundo global

Lo mismo sucede con la información, con la pertenencia, con las relaciones humanas.

A este fenómeno le llaman desempaquetamiento del Estado.

La gran historia política de nuestro tiempo no es el ascenso de una nueva potencia ni el reemplazo de una ideología por otra. Es el lento desarme del envase institucional que durante siglos contuvo la identidad, el dinero, la información y la lealtad de las personas. De allí también tanta ansiedad.

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