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Diario Expreso Ecuador

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Atalaya

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Es indudable que el gobierno presidido por Lenín Moreno acaba de dar un importante golpe de timón a la política internacional. Es muy evidente esta situación, toda vez que Maduro, presidente de Venezuela, y Morales, de Bolivia, de manera indebida intervinieron abierta y públicamente en la vida interna de nuestro país al haber expresado que la justicia ecuatoriana está politizada, exclusivamente para acusar al expresidente Rafael Correa por delitos que según ellos, Correa no cometió.

Nadie les quita el derecho a esos dos mandatarios de tratar de defender a su excolega Correa. Pero es una actitud que evidencia el doble discurso que caracteriza a los ideólogos del socialismo del siglo XXI: en unas ocasiones, cuando les conviene, rechazan la injerencia o la intromisión de un país en los asuntos de otro; pero cuando les conviene a sus intereses personales la tesis de la no intervención y de la autodeterminación de los pueblos se la arroja al cesto de la basura. Así no puede ser la política, y menos la política internacional. Por este motivo satisface la posición del presidente Moreno, al igual que la de la Cancillería ecuatoriana, al rechazar las frases de estos dos presidentes.

Y no solamente se quedaron en el discurso, sino que dispusieron que los embajadores de Bolivia y Venezuela en el Ecuador presenten sus explicaciones por las frases de sus mandatarios; igualmente dispusieron que el embajador de Ecuador en Bolivia venga a nuestro país para que explique este problema, y se detuvo la designación del nuevo embajador ecuatoriano ante Venezuela, como consecuencia de las indebidas declaraciones de Maduro.

Nuestro país no puede ser objeto de críticas de esta naturaleza por parte de los mandatarios de otros países. La justicia estuvo al servicio del poder político durante el correísmo. Este es un secreto a voces. Por eso los ecuatorianos confiamos en que con el cambio de timón en el Gobierno, la independencia de la función Judicial sea una realidad y no una ficción.

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