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Cuando un amigo se va: En Ecuador recordaron a Alberto Cortez
El cantautor de origen argentino fue muy querido en Latinoamérica y en España. Las visitas que realizó a Ecuador fueron innumerables.

Conversar con él era un deleite. Jovial, sencillo, inteligente, reflexivo, amante del vino, y dueño de una sensibilidad que proyectaba dentro y fuera del escenario. El argentino Alberto Cortez, de 79 años, falleció ayer en su querida Madrid, ciudad donde radicaba hace mucho tiempo.
Según el parte médico, su muerte se produjo por una insuficiencia cardíaca tras una hemorragia gástrica, en el Hospital Universitario de Móstoles. Tenía varios conciertos programados en Latinoamérica. En Ecuador se presentó en innumerables ocasiones, una de sus últimas visitas se dio en 2013 donde ofreció un concierto en el Centro Cultural Simón Bolívar.
José Alberto García Gallo —su nombre real— nació en Rancul (La Pampa) el 11 de marzo de 1940. A los 17 años, mientras estudiaba en un pueblo, cerca de Mendoza, se integró como cantante a la orquesta Arizona, y para evitar el servicio militar se alistó en el Argentine International Ballet Show, que emprendía una gira por Europa.
Alcanzó la fama internacional con temas como En un rincón del alma, Cuando un amigo se va, Miguitas de ternura, Mi árbol y yo, Mariana, Castillos en el aire, entre otros y cantó al lado de exitosos artistas como Facundo Cabral (su mejor dupla), Mercedes Sosa, María Dolores Pradera y Ricardo Arjona.
A lo largo de su carrera su vasto repertorio y envolvente voz calaron profundo en varios países de América Latina como así también en España y en Estados Unidos, con los que logró conectarse de entrada. En 2007 obtuvo un premio Latin Grammy a la excelencia musical.
Consternación en Ecuador
“Se ha ido uno de los grandes. Un filósofo de la vida, un hombre que a través de sus canciones y su canto, inundó al mundo de poesía y música. Tuve la suerte de compartir con él un escenario. De verdad que he sido afortunada. Mi profesión me ha regalado muchos momentos inolvidables y este, es uno de esos. Hay que recordarlo siempre así, con una sonrisa amplia y con un sentido del humor increíble. Deja un legado inmenso de optimismo, de gratitud y ternura”.
Beatriz Gil, cantante.
“Seguí su vida musical desde los años 70, y descubrí cada año cosas nuevas y más espectaculares de su ‘equipaje’, nunca dejó de sorprenderme su capacidad de escribir y darle voz a historias que podrían ser tan iguales a la tuya o la mía; sus perlas más famosas sonarán estos días en los medios, algunos temas ya son inmortales, otros serán muy familiares para algunos, sugiero a quienes poco lo conocieron o los que nada escucharon de él, sobre todo las nuevas generaciones, darse un espacio y escuchar con el corazón sus letras y voz. Cortez le cantó al amor, pero también a su abuelo, a su madre, a su hermano, a su perro, a su árbol, a su esposa y le cantó a la vida. Ha muerto un poeta, una voz, un amigo a quien no conocí pero es como si hubiera sido parte de mi familia, llora hoy su muerte el mundo de la bohemia, el de la poesía, el del canto con sentimiento. Paz en su tumba”.
Joseluis ‘Chocho’ Iturralde, empresario.
“Con Alberto tuve una amistad de muchos años. Fue un hombre muy cariñoso, gentil con quien compartÍ el escenario tanto en Ecuador como en Colombia. La última vez lo vi fue en Quito hace siete años y me dijo que quería deleitarse escuchándome cantar En un rincón del alma. Era un hombre encantador y generoso. Tuvimos como amigos en común a Chabuca Granda y Oswaldo Guayasamín. Para mí, más que un cantautor fue un poeta que componía a todo lo que estaba frente a sus ojos. le cantó a todo. Lo recordaré siempre como un hombre divino, sensible y con una calidad humana fuera de serie”.
Patricia González, cantante.