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Aclaracion del contralor general del Estado
Me refiero al artículo “Defendiendo el sueldo del Ecuador”, publicado en la columna editorial titulada “Cañón de futuro”, el día viernes 1 de julio de 2016, en el diario Expreso.
En un insólito ejercicio de ventriloquia (de ventrílocuo, que proviene del latín ventrilocuus: el que habla con el vientre), Francisco Huerta le “presta” su vocería editorial al señor Fernando Villavicencio para que en este espacio repita sus manidos comentarios acerca del examen de Contraloría a los contratos suscritos entre Petroecuador y la compañía Petrochina International Company Ltd., nacidos del desconocimiento y el afán de politizar un asunto eminentemente técnico y legal. Por lo cual, mucho agradeceré se publique esta aclaración ante la porfía que confunde.
1. La Contraloría General del Estado no estableció la existencia de un perjuicio a los recursos públicos en la negociación de la venta de crudo con Petrochina por cuanto la venta se efectuó a los precios de mercado vigentes a la fecha de facturación.
2. Para el Estado ecuatoriano, tal como se desprende del contrato y sus habilitantes, el consignatario es Petrochina. Mal podría la Contraloría indagar otras transacciones comerciales internas o interempresariales del consignatario, fuera de la jurisdicción del país, tanto más cuando la negociación por la venta de crudo se efectuó en condiciones FOB Balao-Esmeraldas, lo que implica que la responsabilidad y riesgos del transporte se trasladan al comprador, terminando por lo tanto, las obligaciones de Petroecuador como vendedor. De igual forma, los supuestos tratos de Taurus con el señor Enrique Cadena no se evidencian en la documentación examinada, ni tampoco pago alguno efectuado a este por parte del Estado ecuatoriano, razón por cual, de haberlos, su análisis no corresponde a las funciones propias del organismo de control, al no incluir recursos públicos.
3. En cuanto a las “denuncias” y “pedidos de investigación” de los que el señor Villavicencio ha hecho un modus vivendi político, si bien saturan la audiencia de algunos medios de comunicación no pueden regir las acciones del organismo de control que responden a una planificación técnica no sujeta a especulaciones de ocasión.
Es evidente que no hay bicefalia en la simbiosis mutualista entre el editorialista y el activista político, identificados en una concertada distorsión de esta acción de control: dos caras y una misma voz.
Dr. Carlos Pólit Faggioni