Actualidad
Los 50 anos de llevar el requinto en mano

Dicen los abuelos que antes de que existiese Héctor Zapata Jordán, eran pocos los que sabían lo que era tocar un requinto con maestría; y menos aún ver a un cholo subido a un escenario, acompañando a las mejores estrellas del canto nacional e internacional que llegaban a la entonces parroquia rural de Guayaquil, Playas.
Y es que este hombre de 63 años, de contextura delgada, cinco veces padre, pintor publicista y guitarrista, nunca pensó que llegaría a ser el primer ejecutor del requinto en Playas. Y mucho menos que se codearía con guitarristas de la talla de Bolívar Lara, Lucho González y Juan Naranjo.
Hasta acompañó a estrellas como Liliam Suárez, Ana Lucía Proaño, Enrique ‘Kike’ Vega, Hilda Murillo, Pedrito Otiniano (+), entre otros.
Recuerda que comenzó a entonar el requinto a las 14 años. Su único profesor fue Gabriel Díaz, residente en EE. UU.
Aunque reconoce que es un autodidacta: aprendió “al oído” y nunca estuvo en un conservatorio.
Su primer debut fue con Liliam Suárez. A la artista le fallaron los guitarristas y el recordado Teatro Playas estaba lleno. Era un programa de elección de la reina de la parroquia.
Cuando se lo presentaron a la artista, ella lo quedó mirando de pies a cabeza. “Entonces me piqué y le dije: ‘Cante, que el resto es mío’”.
No hubo ensayos previos, pero esa noche hubo aplausos para la artista y para el requintista de Playas que dio la talla.
En 1998, el Municipio local lo condecoró junto a su compañero Felipe Jalca, con quien integró el dúo Jalca Zapata.
Pese a su calidad artística nunca grabó discos. No hubo oportunidades ni apoyo, pero no se siente frustrado.
Su mayor recompensa es haber transmitido sus conocimientos a la nueva generación de guitarristas de su cantón.
“Solo hay que cultivarlos y ayudar a que estos artistas se desarrollen”. NM