entrevista a personaje
Victhoria Pérez: "La dirección orquestal femenina sigue ganando espacio en el mundo"
La directora venezolana dirige “Héroes y Villanos”, un espectáculo de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil que trae al escenario a bandas sonoras del cine

La directora asistente de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, Victhoria Pérez, lidera “Héroes y Villanos”, un espectáculo que reunirá las bandas sonoras más recordadas del cine y series.
Lo que debes saber
- Victhoria Pérez es una directora de orquesta venezolana de 34 años que llegó a Ecuador en 2018.
- El concierto sinfónico “Héroes y Villanos” reunirá bandas sonoras de películas, series y videojuegos como Superman y Spider-Man.
- El espectáculo contará con cerca de 70 músicos en escena, instrumentos eléctricos, efectos audiovisuales.
La directora asistente de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, Victhoria Pérez, ha construido una carrera marcada por la disciplina, la sensibilidad artística y la pasión por acercar la música clásica a nuevas generaciones. Nacida en Venezuela y radicada en Ecuador desde 2018, la maestra ha encontrado en Guayaquil un espacio para desarrollar su propuesta musical y consolidarse como una de las mujeres referentes en la dirección orquestal en el país. Ahora lidera “Héroes y Villanos”, un espectáculo sinfónico inspirado en películas, videojuegos y series que busca conectar a públicos de todas las edades con la magia de la música en vivo, que se presentará este sábado 30 de mayo en el Teatro Centro de Arte a las 19:00.
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¿Cómo ha sido este camino desde Venezuela hasta convertirse en directora asistente de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil?
Llegué a Ecuador en 2018, primero a Quito, luego apareció la oportunidad de trabajar con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y realmente ha sido una experiencia transformadora para mi carrera. Yo venía de graduarme hacía poco tiempo en Venezuela y estaba iniciando profesionalmente en la dirección orquestal. Encontrarme con una institución como esta me permitió crecer muchísimo porque ser directora asistente implica aprender constantemente, trabajar de cerca con directores titulares, entender la dinámica de una gran orquesta y asumir retos musicales muy diversos. Durante estos años he podido dirigir repertorios académicos complejos, obras de compositores como Beethoven, Strauss o Tchaikovsky, pero también conciertos populares, producciones con películas, ballet, ópera y espectáculos familiares. Todo eso me ha ayudado a desarrollar una carrera muy completa y a descubrir nuevas maneras de conectar con el público.
Antes de ser directora, usted fue instrumentista. ¿Cómo nació esa relación con la música?
Mi historia comenzó desde muy pequeña en el sistema de orquestas de Venezuela. Empecé tocando oboe cuando tenía 11 años y durante muchos años fui parte de orquestas juveniles y profesionales. El oboe me enseñó disciplina, constancia y sensibilidad musical. Después empecé a interesarme cada vez más por la dirección orquestal porque sentía curiosidad por comprender la música desde una visión más amplia. Quería entender cómo dialogaban todos los instrumentos y cómo se construía emocionalmente una obra. Entonces estudié dirección de orquesta en Venezuela y desde ahí inició este camino que continúa hasta hoy. Es una carrera que requiere mucha paciencia porque la madurez llega con los años, pero justamente eso la hace tan apasionante.
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La dirección orquestal históricamente ha estado dominada por hombres. ¿Cómo percibe actualmente el papel de las mujeres dentro de este ámbito?
Definitivamente durante muchísimos años la figura del director de orquesta estuvo asociada casi exclusivamente a los hombres. La presencia femenina en el podio es relativamente reciente si lo vemos históricamente. Incluso hay países donde apenas hace pocos años nombraron a su primera directora profesional. Sin embargo, el siglo XXI ha abierto nuevas oportunidades y hoy vemos más mujeres liderando orquestas en distintas partes del mundo. Creo que todavía somos pocas en comparación con los hombres, pero cada vez existe más visibilidad y más aceptación. Lo importante es que las niñas y jóvenes puedan verse reflejadas en referentes femeninos y entiendan que sí es posible llegar a estos espacios. La música necesita diversidad, nuevas miradas y sensibilidad, y las mujeres también tenemos mucho que aportar desde el liderazgo artístico.

La directora asistente de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, Victhoria Pérez, ha construido una carrera marcada por la disciplina y la sensibilidad artística.
¿Ha sentido que su trabajo inspira a nuevas generaciones de mujeres interesadas en la música?
Sí, y es algo que me emociona muchísimo. Me ha pasado varias veces que después de un concierto se acercan niñas o jóvenes estudiantes de música para decirme que se sienten inspiradas al verme dirigir una orquesta. Algunas tocan violín, piano o cualquier otro instrumento y sienten curiosidad por la dirección. También los padres se acercan y comentan que sus hijas ahora ven esta carrera como una posibilidad real. Eso para mí tiene un valor enorme porque cuando yo era más joven muchas veces sentía que ese sueño era demasiado lejano o imposible. Entonces poder convertirme, aunque sea modestamente, en una referencia para otras mujeres es algo muy significativo.
¿Qué consejo les daría a esas jóvenes que sueñan con dedicarse profesionalmente a la música o dirigir una orquesta?
Les diría que no se limiten pensando en las dificultades o en lo imposible que puede parecer el camino. Hoy existen muchas más oportunidades para estudiar música, tanto presencialmente como a través de plataformas digitales. Hay conservatorios, escuelas y espacios de formación que antes eran más difíciles de encontrar. Lo importante es tener disciplina, valentía y creer realmente en lo que uno quiere hacer. Muchas veces el miedo es el principal obstáculo. Yo misma veía este sueño como algo lejano cuando era adolescente, pero con trabajo y constancia las oportunidades fueron apareciendo. Siempre digo que vale la pena soñar alto porque incluso si no llegas exactamente al lugar que imaginabas, el camino te llevará muy lejos.
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Ahora está liderando el espectáculo “Héroes y Villanos”. ¿Cómo nació la idea de este concierto?
La orquesta ya había realizado anteriormente conciertos relacionados con películas o videojuegos, pero “Héroes y Villanos” tiene una propuesta muy especial porque reúne música profundamente conectada con la memoria emocional de distintas generaciones. La idea fue recopilar bandas sonoras icónicas del cine, las series y los videojuegos que todos conocemos de alguna manera. Vamos a interpretar música de Superman, Spider-Man, Batman, Star Wars, Los Avengers, Kung Fu Panda, Shrek y muchas otras producciones. Queríamos construir un espectáculo familiar, donde niños, jóvenes y adultos pudieran emocionarse juntos recordando personajes y escenas que forman parte de sus vidas.
Desde el aspecto técnico, ¿qué encontrará el público durante el concierto?
Es una producción bastante compleja y muy emocionante. Tendremos casi 70 músicos en escena, además de instrumentos adicionales que le dan mucha fuerza al espectáculo. Habrá guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, teclado, percusión ampliada y efectos de sintetizador que ayudarán a recrear los sonidos característicos de cada película o videojuego. También tendremos visuales y un acompañamiento audiovisual que permitirá que la experiencia sea mucho más inmersiva.
¿Cómo ha sentido la respuesta del público guayaquileño frente a estos conciertos temáticos?
La respuesta ha sido maravillosa. Creo que la diversidad en la programación ha permitido que nuevos públicos se acerquen a la orquesta. Muchas personas llegan primero por un concierto de Harry Potter o de películas y luego terminan asistiendo también a conciertos de ballet, ópera o repertorio clásico. Eso demuestra que este tipo de propuestas funcionan como una puerta de entrada hacia la música sinfónica. El público de Guayaquil está muy atento a lo que hacemos y eso nos motiva muchísimo porque sentimos que existe interés genuino por vivir experiencias culturales distintas y de calidad.