El Zoológico de Quito se transforma y refuerza su rol como centro de rescate
El ahora Wiwa Quito avanza en un proceso de transformación que fortalece su capacidad de rescate, cuidado y rehabilitación de animales silvestres

Wiwa, que significa animal en kichwa, es el nombre elegido para esta nueva identidad del zoológico de Quito.
Lo de debes saber
- El proceso de cambio del Zoológico de Quito busca fortalecer su rol de rescate, incorporando mejoras en infraestructura, atención veterinaria y condiciones para especies en peligro
- La nueva fase empieza con el hábitat de osos andinos que albergará a tres crías rescatadas, construido en el marco de la campaña Un hábitat para Sisa
Después de casi tres décadas de funcionamiento en Guayllabamba, el Zoológico de Quito inició una nueva etapa.
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El espacio, conocido por recibir animales silvestres rescatados y convertirse en uno de los principales centros de rehabilitación de fauna del país, comenzará una transformación progresiva para convertirse en Wiwa Quito, un parque refugio que apuesta por una relación distinta entre las personas y la naturaleza.
Wiwa, que significa animal en kichwa, es el nombre elegido para esta nueva identidad. La propuesta toma como referencia la visión andina de interdependencia entre seres humanos, animales, plantas, montañas y agua, y plantea cambios que se desarrollarán durante los próximos años.
La entidad recalcó este 10 de junio de 2026 que la transformación no implica el cierre del parque ni una modificación inmediata de todos sus espacios.
Se trata de un proceso gradual que busca fortalecer el papel que ya cumple en el rescate de fauna silvestre, pero incorporando nuevos enfoques relacionados con la conservación, la coexistencia y las experiencias educativas.
La evolución plantea cuatro grandes líneas de acción que redefinen el papel que históricamente ha desempeñado el zoológico en el país:
- Convertirse en un parque refugio para especies silvestres rescatadas Fortalecer las experiencias educativas
- Impulsar proyectos de conservación basados en la coexistencia
- Extender su trabajo más allá de los límites físicos de Guayllabamba
- Un refugio para especies emblemáticas
Un refugio para especies emblemáticas
Uno de los cambios consiste en fortalecer el papel de centro de rescate para transformarse progresivamente en un espacio inspirado en refugios y reservas destinadas a especies relevantes para la biodiversidad ecuatoriana.
La iniciativa pone énfasis en animales como el oso de anteojos, el jaguar, el cóndor andino, las tortugas de Galápagos, el tapir y el águila andina, especies que enfrentan diferentes amenazas en sus hábitats naturales.

Se contruye un hábitat de más de 3.000 metros cuadrados donde viven tres oseznas de anteojos rescatadas.
Como parte de este proceso ya se encuentra en funcionamiento el Refugio de la Quebrada, un hábitat de más de 3.000 metros cuadrados donde viven tres oseznas de anteojos rescatadas, entre ellas Sisa, una de las osas más conocidas por la ciudadanía debido a su historia de recuperación.
A futuro, el proyecto contempla la construcción de nuevos hábitats para fauna andina amenazada, la ampliación y mejora de los espacios destinados a grandes felinos y la modernización de su hospital veterinario para responder a los desafíos actuales de la conservación y el manejo de fauna silvestre.
Aprender a través de experiencias
La transformación también busca cambiar la manera en que las personas se acercan al conocimiento sobre la naturaleza. En lugar de centrarse únicamente en la transmisión de información, Wiwa Quito apuesta por experiencias inmersivas y educativas que permitan generar conexiones más profundas y significativas con el entorno natural.
Entre las iniciativas ya implementadas destaca la Casa de Animales Nocturnos, un espacio diseñado para comprender la vida de aves y otras especies con hábitos nocturnos a través de una experiencia sensorial.

Wiwa Quito apuesta por experiencias que permitan generar conexiones más profundas y significativas con el entorno natural.
Además, el parque contará con un espacio para exposiciones temporales. La primera muestra será Maripensario, desarrollada por el Museo Interactivo de Ciencia y la Universidad Ikiam, que propone una reflexión sobre la biodiversidad y la importancia de los insectos en los ecosistemas.
Dentro de las proyecciones futuras se contempla la creación de un nuevo espacio cultural y recreativo destinado a las familias.
Conservación con participación comunitaria
La tercera línea estratégica amplía el enfoque tradicional de protección animal hacia una visión más integral de conservación y coexistencia entre seres humanos y fauna silvestre.
Actualmente, Wiwa Quito impulsa el programa "Que vuelvan los uilli-uillis a Quito", una iniciativa que trabaja junto a comunidades para reintroducir la rana marsupial andina en parques y barrios de la capital.
A esto se suman acuerdos de coexistencia con comunidades que conviven con fauna nativa, nuevos contenidos educativos enfocados en la relación entre personas y animales, y un programa de monitoreo ecológico que estudia las interacciones entre seres humanos y vida silvestre.
La propuesta busca integrar el conocimiento científico con los saberes culturales para construir soluciones de conservación que involucren activamente a la ciudadanía.
Una conservación sin fronteras
El proyecto también pretende ampliar su alcance más allá de las instalaciones ubicadas en Guayllabamba.
Actualmente, Wiwa Quito gestiona una reserva de 200 hectáreas destinada a la conservación del Chocó Andino y sus fuentes de agua, una de las zonas de mayor biodiversidad del país.
Además, desarrolla programas de ciencia comunitaria en ríos y quebradas de Quito y la iniciativa "Nos vamos de Naturaleza", que promueve experiencias de contacto con los parques urbanos de la ciudad.

El Wiwa Quito busca fortalecer el papel que ya cumple en el rescate de fauna silvestre.
Con ello, la organización busca consolidarse como un nodo de conservación ambiental con impacto local y nacional.
Durante la presentación oficial, el director de Wiwa Quito, Martín Bustamante, explicó que la transformación responde a la necesidad de adaptarse a los desafíos ambientales contemporáneos.
"El proyecto nació con una pregunta: ¿cómo podemos elevar nuestro impacto positivo y contribución en un mundo en cambio y con desafíos cada vez más complejos? Llegamos a la conclusión de que si la sociedad y los problemas cambian, las organizaciones que buscan hacer el bien también tienen que evolucionar para mejorar y estar a la altura de lo que estos desafíos demandan", señaló.