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Diario Expreso Ecuador

hallazgo arqueológico

Descubren en Rumipamba una tumba de mil años que revela cómo vivían los antiguos quiteños

El hallazgo arqueológico evidencia antiguos intercambios entre distintas poblaciones. Las evidencias revelan rituales funerarios

Las excavaciones en el Parque Arqueológico Rumipamba continúan revelando vestigios.

Las excavaciones en el Parque Arqueológico Rumipamba continúan revelando vestigios.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

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Lo que debes saber

  • Una tumba de unos mil años hallada en Rumipamba revela cómo enterraban a sus muertos los antiguos habitantes de Quito 
  • El hallazgo permite reconstruir la vida de las primeras aldeas de Quito, sus rituales funerarios, su organización social y sus conexiones con otros pueblos
  • La presencia de objetos de distintas procedencias también demuestra que estas poblaciones mantenían relaciones con grupos asentados en la Sierra norte y el noroccidente

Bajo una cubierta que protege las excavaciones más recientes de Rumipamba, los arqueólogos encontraron una tumba de aproximadamente mil años de antigüedad que está ayudando a reconstruir cómo vivían, enterraban a sus muertos e intercambiaban bienes los antiguos habitantes de Quito.

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El hallazgo se realizó en la denominada Unidad 10, un espacio ubicado al sur de la quebrada que atraviesa el parque arqueológico. Aunque el sector ya había sido investigado a inicios de los años 2000, las excavaciones se retomaron en 2023 como parte de nuevos proyectos impulsados por el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP).

“Sabíamos de la importancia de los hallazgos de hace 20 años y propusimos nuevos proyectos”, manifestó el arqueólogo Andrés Mosquera durante un recorrido por el sitio.

Un hallazgo sin precedentes

Rumipamba es conocido por conservar evidencias de antiguas áreas de vivienda y varios contextos funerarios. Sin embargo, la mayoría de los entierros hallados en el lugar corresponden a tumbas poco profundas.

“Las tumbas que se encuentran aquí en Rumipamba tienen, en su mayoría, menos de un metro de profundidad. Lo que encontramos en 2026 es una tumba de pozo medio profundo”, detalló Mosquera.

La estructura llamó la atención desde las primeras etapas de excavación. El pozo presentaba un relleno compuesto principalmente por piedra pómez y ceniza proveniente de una erupción del volcán Pichincha. 

Rumipamba conserva 32 hectáreas con viviendas, muros, fogones, hornos, cultivos y contextos funerarios que preservan el patrimonio arqueológico.

Rumipamba conserva 32 hectáreas con viviendas, muros, fogones, hornos, cultivos y contextos funerarios que preservan el patrimonio arqueológico.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

Los análisis realizados junto con geólogos permitieron confirmar el origen del material gracias a la presencia de minerales característicos del volcán. Sin embargo, el dato más relevante fue otro.

“Las personas, hace mil años, utilizaron intencionalmente esta ceniza para rellenar el pozo de la tumba”, señaló el arqueólogo.

Evidencias arqueológicas

A medida que avanzaban las excavaciones, comenzaron a aparecer las primeras evidencias arqueológicas. Los investigadores recuperaron artefactos de cerámica, herramientas líticas, restos óseos humanos y restos de animales asociados al contexto funerario.

Entre los hallazgos sobresale una compotera decorada con pintura negativa, una técnica poco frecuente que en Rumipamba aparece vinculada a enterramientos. También encontraron una vasija zapatiforme (con forma de zapato), característica de la cultura Caranqui, desarrollada en el actual territorio de Imbabura.

Pero los descubrimientos fueron aun más allá. “Hemos encontrado cerámica de aquí de Quito, cerámica de la Sierra norte, principalmente caranqui, y también un cuenco que posiblemente corresponda a la cultura Yumbo”, agregó Mosquera.

Una pieza de cerámica recuperada durante las excavaciones es examinada.

Una pieza de cerámica recuperada durante las excavaciones es examinada.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

La presencia de objetos de distintas procedencias demuestra que estas poblaciones mantenían relaciones permanentes con otros grupos asentados en la Sierra norte y el noroccidente del actual Ecuador.

Los restos encontrados corresponden a lo que los arqueólogos denominan entierros secundarios. Es decir, los huesos fueron depositados en la tumba después de un proceso previo de descomposición. “Hay que entender que el ritual funerario consistía en varias etapas. Una vez que se descomponía la carne, los restos óseos eran redepositados en una tumba”, explicó el investigador.

Con este hallazgo ya suman seis enterramientos. Según Mosquera, si las excavaciones continúan ampliándose es probable que aparezcan más evidencias similares.

La organización de la sociedad del año 900

Los descubrimientos realizados en Rumipamba también ayudan a comprender cómo estaba organizada la sociedad que ocupó este sector de Quito alrededor del año 900 después de Cristo.

Los arqueólogos identifican a estos grupos como parte de la denominada Fase Quito, conocida también por otros investigadores como Chaupicruz o Chilibulo.

Las evidencias muestran que vivían organizados en aldeas con espacios domésticos, áreas especializadas para distintas actividades productivas y sectores destinados a enterramientos.

Rumipamba es conocido por conservar evidencias de antiguas áreas de vivienda y varios contextos funerarios.

Rumipamba es conocido por conservar evidencias de antiguas áreas de vivienda y varios contextos funerarios.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

“Estamos frente a una sociedad de tipo cacicazgo organizada en aldeas y dedicada principalmente a la agricultura”, argumentó Mosquera.

Los estudios también revelan que estas poblaciones complementaban la agricultura con actividades de caza y recolección. Entre los hallazgos aparecen restos de venado depositados como parte de los contextos funerarios, especie que tuvo importancia dentro de la dieta de estas sociedades prehispánicas.

Según los investigadores, las poblaciones asentadas en Rumipamba controlaban zonas agrícolas ubicadas en la parte baja del actual valle de Quito. Durante las excavaciones realizadas para la construcción de la estación La Carolina del metro quiteño también se encontraron evidencias de antiguos campos de cultivo o camellones.

“Sabemos que existían campos de cultivo y que, seguramente, las poblaciones de Rumipamba los controlaban”, indicó el experto. A ello se sumaba un factor estratégico: la cercanía con rutas que comunicaban a Quito con el noroccidente y la Costa.

“La gente de aquí intercambiaba productos con las poblaciones del noroccidente. Desde Rumipamba salían maíz y otros cultivos agrícolas, mientras obtenían bienes que no podían producirse en este piso ecológico”. Según los investigadores, las poblaciones asentadas en Rumipamba controlaban zonas agrícolas ubicadas en la parte baja del actual valle de Quito.

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