Quito conmemora 48 años como Patrimonio Mundial entre avances y desafíos
La capital celebra su declaratoria de la Unesco con una agenda cultural, mientras continúan las restauraciones y persisten los desafíos

El Centro Histórico fue el territorio reconocido por la Unesco en 1978. Hoy, uno de sus principales desafíos es conservar sus edificaciones mientras se mantiene la vida de barrio en la zona.
Festejar la historia
- Quito conmemora 48 años de su reconocimiento como Patrimonio Mundial con una agenda de conciertos, recorridos y encuentros que pone en valor su legado arquitectónico, arqueológico, sonoro e inmaterial.
- La fecha también abre la discusión sobre los desafíos pendientes, desde la conservación y restauración de sus bienes hasta la pérdida de habitantes del Centro Histórico.
Una casa antigua puede contar cómo vivía una familia hace siglos. Una campana conserva sonidos que acompañaron durante generaciones la vida de un barrio. Una receta puede guardar una parte de la historia de una ciudad.
En Quito, esas distintas formas de memoria conviven en un patrimonio que no se limita a sus iglesias, plazas y monumentos.
Esa memoria colectiva volvió al centro de la conversación este 8 de septiembre, cuando la capital cumplió 48 años desde su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
La declaratoria reconoció los valores históricos y culturales de su Centro Histórico, un territorio que, casi medio siglo después, continúa planteando preguntas sobre cómo conservarlo, quiénes lo habitan, qué usos adquieren sus espacios y de qué manera puede mantenerse vivo mientras la ciudad se transforma.
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Para Milton Chávez, director del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), entender esa amplitud es el primer paso. “Lo importante que conozcamos nuestro patrimonio, es que nos enseña qué somos, de dónde venimos, cómo hemos evolucionado”, explica.
Las edificaciones son apenas una parte. A ellas se suman los bienes muebles, documentos, sitios arqueológicos y el patrimonio cultural inmaterial: conocimientos, celebraciones, oficios, prácticas y tradiciones que han pasado de una generación a otra.
Solo en bienes muebles patrimoniales, el Distrito Metropolitano cuenta con cerca de 20.000 piezas, entre pinturas, esculturas, textiles, platería, mobiliario y más.
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La ardua labor de restaurar
Durante los últimos años, parte del trabajo municipal se ha concentrado en recuperar edificaciones patrimoniales y, al mismo tiempo, devolverlas a la vida cotidiana de la ciudad. Entre las intervenciones recientes, Chávez menciona la restauración del Centro de Arte Contemporáneo y la Casa de García Moreno.
Esta última, ubicada en la Plaza de Santo Domingo, reabrió en marzo de este año y actualmente alberga el Archivo Municipal y el Archivo Histórico, además de espacios destinados a la investigación y actividades abiertas a la ciudadanía.
A estos proyectos se suma la restauración del antiguo Hospital San Lázaro, una edificación del siglo XVIII cuya historia ha estado vinculada, durante buena parte de su existencia, a los servicios de salud.
Cerca de 8.000 metros cuadrados se encuentran actualmente en intervención y, según Chávez, está previsto que los trabajos concluyan entre enero y febrero de 2027, cuando el inmueble tendrá nuevos usos administrativos y ciudadanos.

Solo en bienes muebles patrimoniales, el Distrito Metropolitano cuenta con cerca de 20.000 piezas.
El trabajo, sin embargo, no termina en la recuperación de los edificios. Paralelamente, el IMP mantiene procesos de actualización de inventarios e investigaciones arqueológicas que buscan identificar y documentar un patrimonio que continúa ampliándose.
“Tenemos un patrimonio inmenso y eso es lo principal. Siempre necesitamos encontrar recursos para poder gestionarlo, protegerlo y seguir identificándolo, porque el patrimonio es infinito”, sostiene el funcionario.
Pero conservar, añade, no significa mantener intacta una ciudad que inevitablemente cambia. “Al patrimonio inmueble tenemos que cuidarlo, no para que se mantenga sin cambios, no es inmóvil, pero sí para que se mantenga en buen estado y contribuya a nuestra memoria”, explica.
Conservar una ciudad que continúa cambiando
Pero el aniversario también vuelve la mirada hacia los retos pendientes. Para Martha Andrade, arquitecta especializada en restauración patrimonial, uno de los principales desafíos consiste en encontrar un equilibrio entre la conservación y las necesidades de una ciudad contemporánea.
A ello se suma un desafío que va más allá de conseguir los recursos necesarios para conservar el patrimonio: lograr que este siga habitado. Durante los últimos años, la pérdida de residentes del Centro Histórico ha puesto sobre la mesa la necesidad de pensar no solo en la preservación de sus edificaciones, sino también en las condiciones que permiten mantener la vida cotidiana dentro de ellas.
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Andrade señala que los datos censales muestran que la parte antigua de la ciudad perdió alrededor de 10.000 habitantes durante la década anterior. Algunas viviendas han dejado de ser ocupadas por sus propietarios, otras se destinan al alquiler temporal o al comercio, mientras que la percepción de inseguridad también influye en la decisión de permanecer o establecerse en el sector.
Para la especialista, esta realidad obliga a ampliar la manera de entender la conservación y a pensar el patrimonio más allá de sus edificios. “El gran reto como ciudad es hallar formas de que nuestro centro no sea un monumento al pasado, sino una parte activa, viva y habitada de nuestro presente”.

Durante los últimos años, parte del trabajo municipal se ha concentrado en recuperar edificios y devolverles usos, como explica Milton Chávez, director del IMP.
Una semana para recorrer el patrimonio
La conmemoración por los 48 años va más allá del 8 de septiembre. Conciertos, recorridos, exposiciones y espacios de discusión forman parte de una agenda que se extenderá hasta el 20 de septiembre y que busca acercarse al patrimonio desde distintas expresiones.
Entre ellas está el ciclo de conciertos Sonidos de la Memoria, con la participación de los elencos de la Fundación Teatro Nacional Sucre, cuyos repertorios recuperan pasillos, sanjuanitos, danzas criollas y otras composiciones procedentes de archivos históricos.
El jueves, a las 19:00, el Ensamble de Guitarras de Quito se presentará en el Santuario del Señor de la Justicia, en San Sebastián; mientras que el viernes, a la misma hora, el Teatro Capitol recibirá al Grupo Yavirac. La programación continuará el sábado con el Coro Mixto Ciudad de Quito en la iglesia de San Miguel de Perucho.

Entre los eventos que se llevarán a cabo, está el ciclo de conciertos Sonidos de la Memoria, interpretados por los elencos de la Fundación Teatro Nacional Sucre.
Este 10 y 11 de septiembre, la mirada se dirigirá también hacia las alturas del Centro Histórico, con recorridos por los campanarios de Las Conceptas, La Compañía y el monasterio de Santa Clara.
La agenda incluye además las jornadas Voces, relatos y territorio, dedicadas al patrimonio cultural inmaterial y concebidas como un espacio de diálogo entre académicos, gestores culturales y especialistas.
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A estas se suman actividades en el Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba, ampliando el recorrido desde el patrimonio arquitectónico y sonoro hacia las huellas de quienes habitaron este territorio mucho antes de la conformación de la ciudad actual.