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Pasaporte del café en Quito impulsa cafeterías locales y crea nuevas rutas gastronómicas
El recorrido invita a probar propuestas en San Marcos, en el centro, o en la República del Salvador, al norte; ofrecen promociones exclusivas y un regalo

Ron Ron es un coffe bar, ubicado en San Marcos, en la Casa Sotomayor; abre de martes a domingo.
Lo que debes saber:
- Pasaporte del café en Quito conecta 20 cafeterías desde mayo hasta diciembre 2026 para impulsar consumo local.
- Iniciativa creada por Andrés Limaico cuesta $4; hay que sellarlo, tras recibir promociones y premios en rutas del centro y norte.
- Proyecto inspirado en México busca visibilizar cafeterías independientes y generar comunidad frente a grandes cadenas.
En ciudades como Tokio, Madrid o Ciudad de México circulan “pasaportes” gastronómicos que invitan a recorrer restaurantes y cafeterías a cambio de sellos. Estas iniciativas llevan a rutas —como las de ramen o dulces tradicionales— y convierten la experiencia culinaria en un circuito turístico.
En la capital, el Pasaporte del Café va por su segunda edición. Arrancó el 15 de mayo y se extenderá hasta diciembre y es una vitrina para cafeterías locales y una alternativa atractiva para que los ciudadanos descubran nuevos espacios y puedan hacer planes.
Justamente, Andrés Limaico, propietario de Catfe Art, en La Mariscal, se inspiró en una ruta similar que conoció en México y la adaptó al contexto local.
El primer “pasaporte cafetero” conectó a 20 locales entre La Mariscal y La Floresta, entre octubre de 2025 y abril de este 2026, y la segunda arrancó en mayo y seguirá hasta diciembre, con otras 20 cafeterías. Por $ 4, los usuarios acceden a una guía con direcciones, historias de cada cafetería y promociones exclusivas.
¿Cómo funciona el pasaporte?
- El formato es sencillo: cada consumo suma un sello y, al completar el recorrido, se obtiene un obsequio, como tazas o café en grano.
- Las ofertas —como bebidas especiales o dos por uno— no están disponibles fuera del pasaporte.
- Uno de los locales participantes está en San Marcos, en la calle Junín: Ron Ron, coffee bar, que funciona en la rehabilitada Casa Sotomayor, construida en 1922, un espacio en el que hay una galería de arte. Ofrecen café de especialidad proveniente del Carchi, variedad castilla, con notas achocolatadas y de frutos secos.
Para los propietarios de Ron Ron, Estefanía Donoso, Elizabeth Marcalla y Eduardo Tamayo, el mayor valor ha sido la conexión con otros actores del ecosistema cafetero.
“Es necesario generar comunidad, sin sentido de competencia, para sostenernos entre todos”, señalan. Carajillos con licores premium ecuatorianos se pueden saborear en la terraza, con una vista soñada, una postal, que incluye el cielo azul y nubes blancas, la virgen del Panecillo y los techos de las casas.
Flor María Brito dice que en Ron Ron desayuna. Le llamó la atención la calidad de los productos y la posibilidad de compartir un momento en un espacio así de bonito. Considera que se deben apoyar iniciativas para dar visibilidad a estos locales que han surgido en la ciudad.
Muy cerca queda Artífice. Noris Cárdenas cuenta que nació hace cinco años como un emprendimiento familiar impulsado por cinco hermanos. El proyecto pone en valor el trabajo artesanal: ella elabora aretes tejidos y, como chef especializada en panadería y pastelería, también prepara panes; otro de sus hermanos se dedica a la coctelería.

La Cafetería Artífice está en la Junín, espacio que abre de lunes a domingo.
El local, cuya especialidad son los sánduches, forma parte de una tradición arraigada en el barrio San Marcos. La familia representa la sexta generación en la zona, donde, a lo largo de la misma cuadra, varios de sus integrantes han desarrollado distintos emprendimientos.
Una herramienta que permite hacer planes
En el norte, en la Moscú y República del Salvador, queda Noon. Su dueña, Martina Proaño, dice que quisieron poner algo que sea para la mañana y la tarde, van desde el brunch hasta el tardeo. Su padre desde pequeña tomaba café con postre, en la tarde.
“Me encanta la idea del pasaporte del café, para que la gente pueda conocer varios spots. Estamos acostumbrados a la grandes cadenas, hay spots de buena calidad y gran ambiente, en diferentes zonas. Es un gran plan para salir con amigos y con pareja”.

En la Moscú y República del Salvador, en el norte de Quito, queda Noon.
Martina no creía que tantas personas lleguen con el pasaporte, pidiendo promociones y que les sellen. Le parece que es una puerta para que lleguen y prueben y luego regresen.
Lesly Valarezo, quien va en penúltimo semestre de Medicina Veterinaria, descubrió su interés por el barismo mientras trabajaba en una cafetería. Esa experiencia la llevó a emprender y, el 28 de junio de 2025, abrió Café Bajo el Árbol, ubicado en la av. Tomás de Berlanga.
El local surgió tras encontrar el espacio en Marketplace y proyectar allí su idea. Hoy, su propuesta combina café y naturaleza: en la carta destacan bebidas como Puma Americano, Espresso de Anteojos y Nutria Latte, inspiradas en la fauna.

Una estudiante de veterinaria abrió Café Bajo el Árbol, en la Tomás de Berlanga, norte de Quito, hace un año. Atienden de lunes a sábado.
“Llegan con el pasaporte, ven los murales de animales y les cuento la historia”.
Sin el pasaporte solo se puede ir a las cadenas de cafeterías de siempre. Te lleva a lugares no conocidos,
Andrés Limaico relata que uno los locales iba a cerrar, pero desistió. Clientes le han dicho que fue una motivación para reencontrarse con amigos, que ya encontraron un plan recurrente, por ejemplo.
Luz Elena Coloma, exconcejala y quien dirigió años atrás Quito Turismo, aplaude la iniciativa de una ruta de cafeterías. Cree que debería tener acompañamiento del municipio, por ejemplo para que los alrededores de los locales estén iluminados o con seguridad y para que más personas puedan hacerse eco de la ruta.
En la ciudad, según datos de Quito Turismo, hay alrededor de 1.500 cafeterías. Algunos propietarios entrevistados dicen que cada semana se abre una nueva.