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¿Qué es el Cordonazo de San Francisco y qué tiene que ver con las emergencias en Quito?
La intensa lluvia y la caída de granizo que golpearon Quito el 4 de octubre dejaron inundaciones, alcantarillas desbordadas y un flujo de lodo en el sur

La av. Occidental, en el sector de la Mañosca, se cerró por la presencia de granizo.
Quito vivió una jornada marcada por fuertes precipitaciones y caída de granizo el 4 de octubre de 2026. Las lluvias provocaron varias emergencias en distintos sectores de la capital y coincidieron con una fecha que, de acuerdo con la tradición popular, anuncia el inicio de la temporada lluviosa: el Cordonazo de San Francisco.
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El nombre está relacionado con la festividad de San Francisco de Asís, que se celebra cada 4 de octubre. Según la creencia popular, el santo, asociado con la humildad y considerado patrón de los animales, agita el cordón de su hábito y con ello provoca las lluvias que llegan a la ciudad.
Aunque forma parte de la tradición quiteña, el Cordonazo de San Francisco no es un fenómeno meteorológico causado por el santo. El incremento de las precipitaciones en esta época tiene una explicación relacionada con el comportamiento climático de la región.
¿Por qué llueve con tanta intensidad en octubre?
Octubre forma parte del período de transición entre la época seca y la temporada lluviosa en Quito. En estas semanas aumentan progresivamente las precipitaciones, por lo que pueden registrarse jornadas con lluvias intensas, tormentas eléctricas y granizo.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) suele emitir alertas y advertencias por el incremento de las precipitaciones durante este período.

El paso en la av. Occidental fue inhabilitado por el granizo.
Por eso, aunque el término Cordonazo de San Francisco tiene un origen religioso y popular, su coincidencia con lluvias intensas a inicios de octubre responde a condiciones meteorológicas que se presentan durante la transición estacional.
Quito acumuló casi dos tercios de la lluvia mensual en cuatro días
La intensidad de las precipitaciones de los primeros días de octubre de 2026 quedó reflejada en los registros entregados por el Municipio.
El alcalde, Pabel Muñoz, señaló que entre el 1 y el 4 de octubre la capital acumuló 79,4 milímetros de lluvia, una cantidad equivalente a cerca de dos tercios de la precipitación que habitualmente se registra durante todo el mes.
Las lluvias del domingo generaron problemas en diferentes puntos de la ciudad, principalmente por inundaciones, acumulación de agua, taponamiento y desbordamiento de alcantarillas.
Inundaciones y alcantarillas desbordadas
El ECU 911 reportó emergencias relacionadas con las precipitaciones en varios sectores de Quito.
Entre los puntos afectados estuvieron los pasos a desnivel de la avenida 10 de Agosto y Naciones Unidas, así como el cruce de la avenida 10 de Agosto y América.

La estación El Labrador del Metro de Quito se inundó. Allí también funciona el Trole y Ecovía.
También se registraron alcantarillas que superaron su capacidad en la calle Fernández Salvador, en San Carlos; La Y; la avenida Mariscal Sucre y Mañosca; y las avenidas De La Prensa y Del Maestro.
En El Labrador y El Inca, además, se reportó acumulación de agua y granizo como consecuencia de la intensidad de las lluvias.
Un flujo de lodo afectó a Chillogallo
Las lluvias también provocaron una emergencia en el sur de Quito. En el sector Buenaventura de Chillogallo se registró un flujo de lodo y sedimentos proveniente de la parte alta de la microcuenca.
El material se acumuló sobre la vía y generó riesgo para las viviendas ubicadas aguas abajo. Ante la emergencia, equipos del Municipio se desplazaron al lugar para evaluar las condiciones y determinar las posibles afectaciones.
Durante la inspección fueron verificadas ocho viviendas. Una de ellas presentó afectaciones. En el inmueble vive una familia de cuatro integrantes, que permanecerá en el lugar después de la evaluación realizada por las autoridades.
La inspección técnica determinó que, en la parte alta, existe una extensa ladera con pérdida de cobertura vegetal y suelo expuesto. Estas condiciones, combinadas con las fuertes precipitaciones, favorecieron el arrastre de lodo y sedimentos hacia las zonas bajas.
El volumen de agua y material transportado terminó superando la capacidad de drenaje existente y alcanzó la vía pública.