Colegios regularán el uso de celulares en clases tras cambios del Ministerio de Educación
Especialistas alertan sobre el reto de equilibrar el uso pedagógico de celulares y prevenir la dependencia digital en estudiantes

La institución educativa aplicará sanciones a los estudiantes por el uso indebido de celulares y tabletas.
Lo que debes saber
- El Ministerio de Educación eliminó la sanción general por uso de celulares en clases en Ecuador.
- Cada colegio podrá definir sus propias reglas para controlar teléfonos y tablets en aulas.
- Expertos alertan riesgos por dependencia digital, brechas educativas y conflictos escolares.
El timbre aún no suena y los celulares ya están en el centro de un experimento educativo nacional. Con la firma de Gilda Alcívar, el Ministerio de Educación del Ecuador eliminó la falta que sancionaba su uso sin permiso en clases y dejó la decisión a cada colegio. La regla común vigente desde 2023 desapareció y lo que antes era una infracción clara pasó a ser un terreno abierto a interpretación. La apuesta oficial es la autonomía institucional.
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Este año lectivo será el primer termómetro de la medida. Algunos planteles podrían prohibir los teléfonos y otros permitirlos con flexibilidad, generando aulas con realidades opuestas. Esto podría derivar en distracciones desiguales, conflictos con familias y brechas en el uso pedagógico de la tecnología. La libertad normativa podría transformarse en fragmentación escolar.
EXPRESO contactó al Ministerio de Educación del Ecuador para conocer su postura, pero no hubo respuesta hasta el cierre. Por ello, se consultó a especialistas en psicología educativa y convivencia escolar, para analizar los posibles efectos de la medida.
Ministerio de Educación elimina sanción por uso de celulares en clases
Yadira Blakman, exsubsecretaria de Educación de la Zona 8, señala que delegar la regulación del uso de celulares puede fortalecer la corresponsabilidad institucional y el rol activo de docentes y directivos en la convivencia escolar. Considera que la medida impulsa normas adaptadas a cada contexto. “Esta autonomía permite que cada institución adapte las reglas a su contexto social y cultural, promoviendo participación y sentido de pertenencia”.
Advierte que no todos los colegios tienen la misma preparación para diseñar y aplicar normas, lo que podría generar brechas por diferencias en formación, conocimiento legal y experiencia participativa, además de mayor carga administrativa. “No todos los colegios pueden asumir hoy que tienen la capacidad técnica y pedagógica para crear códigos sólidos sin una tabla nacional. Es una idea optimista más que una realidad consolidada”.
Puede darse una sobrecarga administrativa, porque eso significa que se les está dando más carga a las instituciones educativas, además de todas las que ya tienen en general.
También enfatiza que la descentralización exige vigilancia permanente, lineamientos mínimos y canales de denuncia accesibles para evitar arbitrariedades y proteger derechos estudiantiles. “La autonomía no puede ser sinónimo de ausencia de control. El Ministerio debe garantizar coherencia, equidad y justicia en todo el sistema educativo”.
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Colegios tendrán autonomía para regular celulares en aulas de Ecuador
El rector del Colegio Politécnico (Copol), Rodolfo Chang, explicó que la normativa mantiene la prohibición del celular hasta décimo de básica y que su uso en bachillerato solo se contempla en casos excepcionales planificados. La institución, dijo, ya aplicaba estas restricciones desde años atrás dentro de su metodología de indagación. “El acuerdo establece que está terminantemente prohibido manejar celulares hasta décimo de básica y que en bachillerato se lo hará por situaciones de excepción”.
Chang detalló que el plantel priorizó equipamiento tecnológico propio (laboratorios, tablets, robótica y aulas con internet) para evitar depender de los teléfonos de los estudiantes. Señala que el celular se considera un recurso secundario dentro del proceso educativo. “Desde hace ocho años regulamos su uso y lo vemos como una segunda opción. Solamente se usa cuando el docente lo planifica y es absolutamente necesario”.
Esta autonomía nos permite actuar de manera más expedita sin perder el aspecto formativo. Cuando los casos iban al distrito, la solución llegaba semanas o meses después.
En cuanto al manejo de conflictos, indicó que los procedimientos ya constan en el contrato educativo firmado por las familias, y privilegian la formación antes que la coerción. También defendió que la autonomía agiliza la resolución de casos frente a trámites externos. “Este acuerdo es positivo porque nos permite actuar de manera más expedita y sin perder el aspecto formativo”.
Psicólogos alertan riesgos y brechas por uso de celulares en escuelas
El psicólogo con formación docente Jaime Calderón considera que la autonomía de los planteles obligará a analizar las características de su población estudiantil y podría generar relaciones distintas con la tecnología en el ámbito educativo. Advierte que la falta de espacios guiados para usar el celular como herramienta académica puede limitar habilidades futuras. “Si los colegios no dan espacios para usar el celular como herramienta, ellos solo lo usarán con fines recreativos o de comunicación”.
También alerta sobre los riesgos de extremos opuestos y la necesidad de criterios comunes para proteger el bienestar estudiantil. Señala que la permisividad podría fomentar la dependencia tecnológica, mientras que la prohibición total impediría desarrollar competencias digitales útiles para el trabajo. “Es muy importante que exista un marco común con el que se manejen todas las instituciones educativas y sobre esa base partan las adaptaciones individuales”.