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Diario Expreso Ecuador

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"Acceder a un cupo universitario no garantiza permanecer, aprender y graduarse": Lorena Araujo

Investigadores siguieron el rendimiento académico de4.164 estudiantes. Así vieron que el foco no debe estar solo sobre el ingreso a la educación superior.

Lorena Araujo es una de cuatro investigadores de la PUCE, que estudió el rendimiento académico de alumnos.

Lorena Araujo es una de cuatro investigadores de la PUCE, que estudió el rendimiento académico de alumnos.Leonardo Velasco/ EXPRESO

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • PUCE siguió a 4.164 estudiantes en Quito hasta 2019 para analizar qué influye en el rendimiento académico.
  • Investigación halló que la educación de los padres se asocia con mejores calificaciones universitarias.
  • Estudiantes con bajo rendimiento tendieron a salir antes; universidades deben intervenir desde los primeros semestres.

Cuatro profesores de la PUCE publicaron la investigación ‘Los factores determinantes del rendimiento académico de los estudiantes universitarios en Ecuador’. Lorena Araujo, una de las autoras, contó que buscaron averiguar en qué condiciones estudia, avanza y quiénes pueden requerir apoyo para continuar.

¿Por qué investigar qué pasa tras obtener un cupo?

Por más de una década, la discusión sobre educación superior en Ecuador se ha concentrado en el acceso: cuántos jóvenes consiguen un cupo y cuántos quedan fuera. Pero acceder no garantiza permanecer, aprender y graduarse. 

Nos interesó mirar qué sucede una vez que el estudiante atraviesa la puerta de la universidad: cómo evoluciona su rendimiento, qué diferencias aparecen entre sus trayectorias y qué factores sociales e institucionales están asociados a eso.

¿Qué tan grande fue la investigación?

Analizamos información de 4.164 estudiantes de primer ingreso de la PUCE, sede Quito, de cohortes de septiembre de 2014 a febrero de 2016. Su rendimiento académico fue seguido hasta el segundo semestre de 2019. 

El seguimiento longitudinal es una de las fortalezas del estudio. Se incluyeron alumnos de 11 unidades académicas. Cada uno podía aportar entre una y 10 observaciones semestrales, dependiendo del tiempo que permaneció en la universidad. Y luego comparamos el conjunto completo con un grupo de 3.226 estudiantes que se quedaron al menos seis semestres.

Si el Estado mide cuántos jóvenes reciben un cupo, no sigue lo que pasa luego, conoce solo la puerta de entrada.
Lorena Araujo/ investigadora PUCE

¿Cómo entendieron el rendimiento académico?

Se midió el GPA semestral, promedio de las calificaciones de cada estudiante en las asignaturas, en una escala de cero a 50 puntos, y su evolución a lo largo del tiempo. El GPA sintetiza el desempeño académico por semestre. 

No equivale por sí solo a medir todo el aprendizaje; eso comprende capacidades y procesos que una nota no siempre captura. El estudio no construyó un porcentaje específico de materias repetidas ni estableció una nota que determinara automáticamente el abandono.

¿Qué revisaron de los universitarios?

Examinamos si un rendimiento más bajo o descendente se asociaba a la salida temprana de la universidad.

¿Qué factores están asociados con el rendimiento?

Analizamos dos grandes grupos de factores: sociales e institucionales. En los primeros consideramos sexo, edad, ingreso, escolaridad de madre y padre, provincia de procedencia y si el colegio era público o privado. En los segundos, semestre cursado, periodo de ingreso, número de créditos tomados, descuentos en matrícula, unidad académica y características promedio del profesorado, edad y experiencia.

¿Qué encontraron?

Hablamos de factores asociados. El estudio identifica relaciones estadísticas, dirección y magnitud. No se ven directamente todos los mecanismos que las producen. Por ejemplo, podemos establecer que una mayor escolaridad de los padres está asociada con mejores calificaciones, pero no comprender por qué.

¿Qué diferencia hace proceder de un colegio privado, fiscal o de otra ciudad?

No podemos afirmar que quienes vienen de colegios privados obtienen mejores resultados, la diferencia fue poco significativa. En los colegios extranjeros, la diferencia fue mayor, pero el grupo representaba el 0,5 % de los casos. 

Los alumnos de Pichincha mostraron al inicio un promedio mayor, pero la diferencia desapareció entre quienes permanecieron seis semestres.

¿Qué concluyeron?

Que las desigualdades educativas no desaparecen cuando el estudiante ingresa a la universidad. Las diferencias acumuladas continúan expresándose en el rendimiento, a lo largo de los semestres.

¿No hay que preocuparse solo por el cupo?

Hay condiciones asociadas que interactúan con los recursos familiares, la preparación previa y sobre todo, con los apoyos académicos e institucionales que la universidad pueda ofrecer. 

Por eso, democratizar la educación superior no consiste solo en ampliar el acceso, sino reconocer esas desigualdades de partida y generar mecanismos para que no se reproduzcan durante la trayectoria universitaria.

¿La educación de los padres pesa?

A mayor nivel educativo de madres y padres, mejor era, en promedio, el rendimiento de sus hijos. No significa que tener padres universitarios garantice buenas notas. Es una ventaja promedio. 

La literatura sugiere posibles mecanismos relacionados con capital cultural, expectativas educativas, redes de apoyo y conocimiento familiar sobre cómo desenvolverse en la universidad.

¿Ser mujer u hombre hace la diferencia?

Sí encontramos una diferencia estadísticamente significativa: las mujeres presentaron en promedio de 1,5 a 1,9 puntos más que los hombres. No podemos decir si son “más disciplinadas”, etc.

¿Qué porcentaje de quienes tenían rendimiento bajo o descendente abandonó?

Nuestra variable principal fue el rendimiento, no la deserción. Pero quienes salieron tempranamente tenían calificaciones más bajas en promedio y una evolución descendente. 

Y parte del aumento del promedio en los semestres posteriores se explica porque los estudiantes con menor rendimiento dejaron de aparecer en los registros.

¿Qué hacer para ayudar a universitarios más vulnerables para que no se retiren?

Las universidades deben actuar tempranamente y no esperar hasta que el estudiante deje de matricularse. El rendimiento de los primeros semestres se combina con señales como materias reprobadas o retiradas, reducción de créditos, inasistencia y dificultades económicas.

El equipo de la investigación 

Un análisis estadístico con una interpretación sociológica de las desigualdades sociales y de las diferencias institucionales asociadas con el rendimiento hicieron el economista Edwin Buenaño y los sociólogos Lorena Araujo, BernardoVillegas y Francisco Morales. Siguieron a los estudiantes durante un período de por lo menos seis semestres.

¿Quién es Lorena Araujo?

Socióloga y profesora investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Fue Directora General de Estudiantes. Se desempeñó como Subsecretaria General Educación Superior. Dirigió el Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA).

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