Trump vs. Irán: el fin de una civilización y de la cordura
La errática intervención del presidente Donald Trump en la guerra contra Irán, lejos de lograr la paz está conduciendo al mundo a la incertidumbre

Solo la preocupación por las elecciones de medio término en Estados Unidos ha podido forzar la mano de Trump para llegar a un acuerdo de cese al fuego
Cuando Donald Trump escribió en Truth Social que la noche del martes 8 de abril una civilización moriría, despertó las alarmas de medio mundo, incluyendo las de más de un trumpista. Una publicación suya de dos días antes ya había causado el horror de más de un personaje (¡hasta del mismísimo Tucker Carlson!), porque en plena mañana de Pascua exigía en términos soeces y blasfemos que Irán abriese el Estrecho de Ormuz.
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Sin embargo, lo que vivimos el martes fue muy distinto. A las ocho en punto, hora del Este, ni se acabó la milenaria civilización persa ni mucho menos el mundo en lo que algunos temían podía llegar a ser hasta un ataque nuclear. El fin que sí presenciamos ya lo veníamos viendo desenlazarse desde hace rato, y no es más que la consumación de la hegemonía de los Estados Unidos y con ella la muerte indigna de una idea de Occidente.
Muertes civiles, incluso de las jóvenes estudiantes de un colegio bombardeado, pérdidas económicas alrededor del globo, la desestabilización de la región y el debilitamiento aun mayor de la alianza atlántica, todo eso lo ha tolerado el mundo, a pesar de sus gestos de indignación o sus pequeñas muestras de rebeldía, como las del gobierno español. Solo la preocupación por las elecciones de medio término en Estados Unidos ha podido forzar la mano de Trump para llegar a un acuerdo de cese al fuego, pero lo más probable es que eso no dure.
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Irán y los Estados Unidos han accedido negociar bajo términos inaceptables para su contraparte: los primeros quieren garantías que no les pueden dar, el levantamiento de sanciones económicas, la conservación de su material nuclear y encima de todo eso el derecho a cobrar un peaje en el Estrecho. Trump, por su parte, quiere un desmantelamiento del programa nuclear. Para el colmo, el alcance del acuerdo también es controvertido: Irán quiere incluir al Líbano, parcialmente ocupado por Israel, pero Netanyahu y Trump niegan haber aceptado eso.
Los misiles continúan sobrevolando la región y el mundo sigue marchando hacia un futuro incierto, a merced de la locura.