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Diario Expreso Ecuador

Escuchen...

Una reflexión entre el cine de Steven Spielberg y el Mundial de Ecuador sobre la atención, la verdad y la saturación informativa en la era digital

El estadio y la pantalla se convierten en dos formas de atención colectiva: entre el entretenimiento global y la reflexión sobre la verdad en la era de la saturación informativa.

El estadio y la pantalla se convierten en dos formas de atención colectiva: entre el entretenimiento global y la reflexión sobre la verdad en la era de la saturación informativa.Canva

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Salí del cine y el misterio me duró hasta el patio de comidas. La nueva película de Spielberg, Disclosure Day, imagina el día en que la humanidad recibe la prueba de que no está sola. La revelación llega entera, servida al planeta a la vez. El alcance de la ignorancia es inconmensurable.

En el patio, doscientas personas miraban una pantalla en silencio, casi todas de amarillo. Ecuador jugaba su primer partido del Mundial. Una mujer miraba sin soltar la bandeja. La película necesita el primer contacto con otra inteligencia para encender al mundo. El Mundial lo hace cada cuatro años, en una mirada común.

El Mundial como ritual de atención colectiva

Esa fuerza, cuenta la leyenda, llegó a parar una guerra. Hoy ya no mueve nada, ni alcanza para recibir una verdad. La soltamos porque duele más que la ignorancia. En este vértigo que no deja respirar, entre oleadas abrumadoras de información y desinformación, nos rendimos y elegimos ser felices. Procesar la realidad cuesta el sudor del alma. El patio lleno y las calles vacías prueban que sabemos atender, pero solo si el llamado nos divierte. Mirar no cuesta nada.

La guerra por la atención en la era digital

La saturación y la manipulación de la atención rompen la máquina del discernimiento. Y nosotros lo permitimos. La guerra informativa no busca convencerte de una mentira sino hacerte dudar de toda verdad. Es un clima que nos deja sin brújula y que alimentamos todos. Mientras tanto, perdemos el tacto para lo real.

El entretenimiento que nos anestesia es viejo. Lo nuevo es que, cuando una verdad enorme nos alcanza, estamos tan acostumbrados a que la pantalla nos entretenga que ya no sabemos hacer el trabajo de recibir, de dar sentido. La misma pantalla que nos sirve el Mundial nos sirve la revelación. Y le pedimos a la revelación que nos entretenga como el fútbol. No puede. La verdad no entretiene, exige.

Escuchen, dice Emily Blunt, y la película termina. Mientras, la masa amarilla se persigna y espera el gol. Spielberg insiste en que la película no es ciencia ficción, pero su revelación, como cualquier otra, tendrá que esperar a que termine el Mundial.

Seguimos en @bb_latente.

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