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Diario Expreso Ecuador

Ni siquiera los niños importan

El correísmo terminó absteniéndose en bloque. No podía imponer sus cambios, pero sí podía decidir si una ley defectuosa y, aun así, útil merecía respaldo

La Asamblea Nacional aprobó la ley para prevenir y erradicar el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en Ecuador.

La Asamblea Nacional aprobó la ley para prevenir y erradicar el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en Ecuador.Cortesía: Asamblea/ Flickr

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Hay cosas en la política que uno pensaría que pueden dejar de ser, por un rato, una guerra de trincheras. El reclutamiento de niños por organizaciones criminales debería ser una de ellas.

La Asamblea aprobó recientemente una ley imperfecta, pero útil. Incorpora medidas de prevención, protección, salud mental, educación y reinserción. También endurece las penas para quienes recluten o utilicen menores en actividades delictivas. Usar a un niño como instrumento para cometer crímenes merece una dura respuesta del Estado, pero también políticas que impidan que llegue a manos de una banda.

Ahora, eso no quiere decir que toda la reforma sea buena. Se sabe hace tiempo que aumentar penas, por sí solo, poco hace para disuadir de cometer delitos. También preocupa la amplitud para bloquear contenidos digitales. Esa es una herramienta que, mal usada, puede terminar sirviendo para cosas bastante distintas de aquellas para las que fue creada, como ya se ha visto.

Las críticas del correísmo a la reforma

Varias de esas objeciones fueron planteadas por el correísmo y no me pesa decir que eran válidas. Algunas incluso aparecieron, al menos parcialmente, en el texto final. Pero ahí cabe una pregunta para el oficialismo. ¿En una ley de este tipo no valía la pena ceder un poco y buscar un acuerdo más amplio?

Ahora, la otra mitad de la historia tampoco es poca cosa. El correísmo terminó absteniéndose en bloque. No podía imponer sus cambios, pero sí podía decidir si una ley defectuosa y, aun así, útil merecía respaldo. Podía mantener sus críticas y votar por aquello que consideraba necesario, pero terminó escogiendo la salida políticamente más cómoda de cara a las elecciones, preservando la distancia con el oficialismo y evitando el costo de un rechazo frontal.

Es que ese es uno de los grandes problemas de la polarización. Termina importando más quién propone que lo que se propone. Y si ni siquiera una ley destinada a impedir que los niños terminen convertidos en instrumentos del crimen alcanza para salir un momento de la trinchera, entonces algo está bastante torcido. Al final, con la polarización, ni siquiera los niños importan.

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