Quito necesita un alcalde
La capital se halla en un estado de deterioro físico y anímico, y tiene la obligación de elegir un alcalde que dé la talla para liderarla y sacarla del marasmo

Ni el actual alcalde que busca la reelección, ni el exalcalde del vóley defenestrado, ni otros precandidatos tienen méritos suficientes para el cargo más importante de Quito.
Quito requiere un verdadero alcalde que comprenda a la ciudad, que entienda la capitalidad, que mire al futuro y deje de lado obritas propias de las mentes pequeñas; que trabaje para recobrar el liderazgo de la ciudad, perdido hace ya largo rato; que tenga voluntad propia y no dependa de un capitoste; en suma, que haga honor a la tradición y prosapia de Quito y que la saque de este marasmo en que se encuentra.
No recuerdo un momento en que la capital haya estado en el actual deterioro físico y anímico.
En el campo político Quito no existe. El último presidente quiteño o vinculado a la ciudad fue el exalcalde Jamil Mahuad a finales del siglo pasado. En los 26 años de este siglo se han sucedido ciudadanos guayaquileños y alguno de otra provincia, ante la pusilanimidad y falta de un líder quiteño. Recobrar la presencia e importancia de la capital debe ser el primer objetivo del nuevo alcalde.
Recuperar el protagonismo nacional
Los quiteños han perdido su tradición de defender la libertad y sancionar a los presidentes abusivos. Fueron los quiteños en las calles quienes hicieron imposible que continúen los presidentes Mahuad y Gutiérrez; el primero por el caos económico social que provocaron sus medidas desesperadas de última hora y el segundo por el desorden de su gobierno, sus vínculos con Bucaram y su atropello a la Corte Suprema de Justicia. Y estuvo muy cerca de acabar con los atropellos de Correa a no ser por la ingenuidad o corresponsabilidad de las autoridades eclesiásticas que favorecieron la visita del Papa en momentos en que el capo estaba contra las cuerdas.
Entretenimiento
Así será por dentro el Nuevo Museo Nacional: una caja de luz, patios y memoria en Quito
Alejandro Puga
En definitiva, Quito tiene la obligación de elegir un alcalde que dé la talla para liderar la capital. Ninguno de los precandidatos se acerca a esta exigencia.
Ni el actual alcalde que busca la reelección en una ciudad destruida y sin autonomía de decisión, ni el exalcalde del vóley defenestrado por su falta de capacidad y vínculos con contratistas municipales, ni otras medianías que aparecen entre los precandidatos tienen méritos suficientes para el cargo más importante de Quito.