Así será por dentro el Nuevo Museo Nacional: una caja de luz, patios y memoria en Quito
El proyecto Ecos del Sol revela el interior del Nuevo Museo Nacional: salas permanentes, patios de luz, reservas visibles, biblioteca, auditorio y mirador

Fachada del nuevo Museo Nacional del Ecuador.
Lo que debes saber
- El museo tendrá salas permanentes, temporales y espacios educativos.
- Los patios interiores llevarán luz natural al recorrido.
- La Terraza Quito funcionará como mirador hacia la ciudad.
El Nuevo Museo Nacional del Ecuador, diseñado por Campo Baeza + MAODA bajo el concepto Ecos del Sol, tendrá salas de exposición, patios interiores, reservas visibles, biblioteca, auditorio, cine y una terraza mirador en Quito. La propuesta amplía la idea del museo como una caja de luz y sombra frente al Parque La Carolina.
Entretenimiento
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Alejandro Puga
Cómo será por dentro el Nuevo Museo Nacional: salas, patios y terraza en Quito
El Nuevo Museo Nacional del Ecuador se piensa desde una idea sencilla: entrar desde la ciudad y avanzar, poco a poco, hacia un espacio de silencio, sombra y luz. El proyecto Ecos del Sol propone un museo que no encierra la historia del país, sino que la hace caminar entre patios, galerías, salas y miradores.
La propuesta define al edificio como una “caja de sombra” y una “caja de luz”. En términos simples, esto significa que el museo tendrá muros, patios y aberturas diseñados para filtrar el sol quiteño. La luz no entrará de cualquier forma. Será guiada para acompañar las obras, proteger las colecciones y crear una visita más pausada.

Entrada del nuevo Museo Nacional.
La entrada: agua, árboles y sombra antes de llegar al museo
El recorrido empieza antes de cruzar la puerta. El proyecto plantea una gran Plaza del MUNA conectada con el Parque La Carolina. Esa plaza tendrá árboles, láminas de agua y zonas de sombra. La intención es que el visitante deje atrás el tránsito y entre en otro ritmo.
Desde ese espacio exterior se llega al vestíbulo central. Allí estarán los servicios de acogida: recepción, información, venta de entradas, guardarropa, zonas de descanso, atención para grupos y espacios de apoyo para familias. La planta baja también incluye cafetería, tienda y locales comerciales.
Un vestíbulo que organiza todo
El vestíbulo será el corazón público del edificio. Desde ahí se podrá entender hacia dónde ir: a las exposiciones, a las salas de actividades, al auditorio, a la cafetería o a los servicios.
La organización interior separa los recorridos del público y los recorridos técnicos. La zona este reunirá espacios de actividades como el auditorio y la sala de cine. La zona oeste concentrará áreas internas como recepción de bienes culturales, embalaje, bioseguridad, inventario, logística y talleres. Esta separación es clave en un museo, porque permite que el visitante recorra las salas sin cruzarse con el movimiento de obras, equipos o conservación.
La primera gran sala: una entrada en triple altura
Desde el vestíbulo se sube a la primera planta, donde empieza el recorrido museográfico. El documento describe un espacio en triple altura que dará inicio a la exposición permanente. La altura no es solo un gesto visual: sirve para darle escala al ingreso, abrir la mirada y preparar al visitante para entrar en la colección.
Esta zona se conecta con la Terraza La Tolita y tendrá vistas hacia la ciudad. El museo, por tanto, no propone una visita cerrada. Cada cierto tramo, el visitante podrá volver a mirar Quito y entender que el patrimonio que está viendo adentro también pertenece al territorio que lo rodea.
Las salas permanentes y temporales
El museo tendrá salas de exposición permanente y salas de exposición temporal. Según el programa, las exposiciones permanentes ocuparán 5.233 metros cuadrados, mientras que las temporales sumarán 1.276 metros cuadrados. También habrá una sala de exploradores, pensada para públicos jóvenes o visitas educativas.
La museografía propone un recorrido por la historia del Ecuador. El documento menciona ejes como el origen y el territorio, los intercambios culturales, la Escuela Quiteña, la Colonia, la República, el indigenismo, la modernidad pictórica y las culturas originarias. La idea es que la colección no aparezca como una lista de objetos, sino como un relato sobre país, memoria y transformación

Terraza del Nuevo Museo Nacional.
Patios con nombres propios
Uno de los elementos más importantes del proyecto son sus patios. No serán simples vacíos. Funcionarán como entradas de luz, pausas en el recorrido y puntos de orientación.
El anteproyecto menciona patios como Sol de Oro, Pichincha, Inti, Caspicara, Legarda, Antisana y La Tolita. Algunos muros tendrán acabados dorados para reflejar la luz natural. Esa decisión establece un vínculo visual con el sol, con el nombre del proyecto y con piezas representativas de la colección del MUNA.
El edificio está pensado para que el visitante no se pierda. Habrá tres núcleos públicos de circulación vertical y un núcleo restringido para personal, obras y operaciones internas. Además, las escaleras mecánicas estarán ubicadas en los extremos de los espacios expositivos para permitir un recorrido continuo por la colección.
La planta tipo se organiza en tres bandas: una zona de servicios y patios, una franja de circulación y una zona para los espacios principales del museo. Esta estructura permite ordenar salas, reservas y áreas de trabajo sin romper el recorrido público.
Biblioteca, mediateca, musicoteca y aulas
El Nuevo Museo Nacional no será solo un lugar para mirar vitrinas. También tendrá espacios para leer, investigar, estudiar y escuchar. El programa incluye biblioteca, mediateca, musicoteca, sala de consulta, sala de grabación, ludobiblioteca, aulas y talleres.
Este detalle cambia la idea tradicional de museo. El edificio no estará dedicado únicamente a la exhibición, sino también al aprendizaje y a la producción cultural. En esa línea, también se plantea un coworking artístico cultural, salas de reunión y espacios de trabajo.
Reservas visibles: el museo también mostrará lo que normalmente se oculta
n muchos museos, una parte importante de la colección permanece guardada y el público nunca la ve. En este proyecto, esa lógica cambia parcialmente. El documento habla de “reservas visibles”, con cerramientos de opacidad dinámica. Es decir, zonas donde el visitante podría ver parte de los espacios de conservación o almacenamiento bajo condiciones controladas.
El museo también tendrá áreas de reserva para bienes orgánicos, inorgánicos, metales, piezas coloniales, republicanas, modernas y contemporáneas. Además, incluye reserva documental, reserva audiovisual, laboratorios de conservación y restauración, salas de consulta y talleres especializados.
La Terraza Quito: mirar la ciudad desde el museo
En la parte superior estará la Terraza Quito. El documento la define como una terraza mirador abierta a 2.854 metros sobre el nivel del mar. Desde ese punto se podrán observar el Pichincha, el Cotopaxi y el Panecillo.
También se plantea un restaurante mirador. Con ello, la visita no termina necesariamente en la última sala. Puede cerrar con una vista de Quito, una pausa o una experiencia gastronómica vinculada al edificio.

Entrada del nuevo Museo Nacional.
Un museo pensado como paseo
La palabra clave para entender el interior del Nuevo Museo Nacional es recorrido. El visitante entrará por una plaza, pasará al vestíbulo, subirá a las salas, atravesará patios, encontrará exposiciones, verá reservas, llegará a espacios de consulta y podrá terminar en una terraza.
El proyecto no busca que el museo sea un edificio hermético. Al contrario, quiere que el público camine entre historia, ciudad y paisaje. Por eso la luz, la sombra, el hormigón, los patios y las vistas no son decorado. Son parte del relato.
El resultado será un museo con salas, archivo, reservas, laboratorios, biblioteca, auditorio, cine, espacios educativos, cafetería, tienda, restaurante y mirador. Un museo para mostrar obras, pero también para explicar cómo se conserva, se estudia y se cuenta la memoria cultural del Ecuador.