El centro ya no es el centro
El traslado de colegios y clubes hacia los valles evidencia el desplazamiento urbano de Quito y obliga a replantear su planificación

El desplazamiento de colegios y clubes hacia Puembo y Pifo refleja la expansión de Quito hacia los valles y el cambio en los patrones de residencia.
El Colegio Americano acaba de inaugurar en Puembo un campus de $60 millones. Después de 43 años en Carcelén, sus alumnos estudiarán en 14 hectáreas con jardines y espacios abiertos. A pocos kilómetros, el Quito Tenis y Golf Club construye su nueva sede en Pifo. Ninguna de esas decisiones fue caprichosa. Ambas siguen a los socios y a los padres de familia, que hace rato dejaron de vivir en la ciudad.
Quito
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IVONNE MANTILLA
Las élites se alejan del centro de Quito
Los núcleos económicos de las áreas metropolitanas se desplazan previsiblemente. Primero se van las casas, después los colegios, después los clubes, y al final queda el distrito central convertido en un centro comercial de segunda categoría, útil para trámites, bancos y almuerzos de trabajo. El suelo barato y una vía nueva bastan para mover en veinte años lo que tomó un siglo consolidar.
Norteamérica lleva desde los noventa intentando revertir esa secuencia. Los Ángeles aprobó en 1999 una ordenanza de reconversión que volvió rentable transformar torres de oficina vacías en vivienda, y su centro pasó de unos dieciocho mil residentes a más de cuarenta y seis mil en una década. El regreso ocurrió. Sin embargo, las familias más ricas no volvieron, porque nadie les ofreció lo que estaban buscando.
Ahí aparece la pregunta incómoda. Llevamos décadas tratando sin mucho éxito de impedir la autosegregación de los contribuyentes más ricos, cuando quizá el camino sea otro.
La ciudad debe competir con seguridad y exclusividad
Tal vez el reto no sea forzar a los quintiles más altos a volver a la ciudad, sino entender que la seguridad, novedad y exclusividad que las élites compran en zonas alejadas es lo que todos compraríamos si tuviéramos la alternativa, y ofrecer esos atributos en zonas del núcleo urbano que cuentan con infraestructura, equipamiento, vías y zonas residenciales densas.
Reconocer que el reto es distinto, y que 70 años de planificación urbana han causado buena parte de nuestros problemas de transporte, congestión, deterioro urbano y expansión hacia zonas cada vez más alejadas debe ser difícil.
Pero quizás es necesario.