Boom ajeno, factura propia
El boom de la IA está agotando los chips del mundo, por eso en Ecuador, donde casi todo se importa, se vuelve más caro renovar celular, computador, equipos

Cada chip que se fabrica para la IA es un chip que no llega al celular del trabajador, al servidor del negocio, al equipo de la pyme.
Michael Burry, el inversor que predijo la crisis del 2008, comparó hace pocos días la subida de las acciones tecnológicas con la burbuja puntocom. Y razones no le faltan. SanDisk, una empresa que fabrica memoria para computadoras, cotizaba en treinta y seis dólares hace un año. Hoy pasa los mil quinientos. Una subida de más del cuatro mil por ciento. Detrás de ese número hay una historia que ya nos toca a todos.
La inteligencia artificial necesita memoria. Mucha. Cada vez que alguien le pregunta algo a ChatGPT o recibe una recomendación de un algoritmo, miles de chips están trabajando en algún centro de datos. Y esos chips no alcanzan. Amazon, Google, Microsoft y Meta ya no negocian precio con los fabricantes; negocian que les vendan, punto. La producción del 2026 está vendida y ya hay contratos firmados para el 2027.
Internacional
Elon Musk y Tim Cook escoltan a Trump en la cumbre de Pekín: ¿Nueva era de inversión comercial?
Agencia EFE
El resultado lo pagamos todos. Un disco que costaba cuarenta y cinco dólares hace pocos meses hoy cuesta noventa. Los celulares y las computadoras vienen subiendo de precio, incluso los de marcas grandes como Apple. Y todo indica que esto recién empieza.
La escasez de chips encarece la tecnología
Dicho esto, no es la misma crisis de chips del 2021. Aquella fue un atasco pasajero, un problema de logística. Esta es otra cosa: cada chip que se fabrica para la IA es un chip que no llega al celular del trabajador, al servidor del negocio, al equipo de la pyme. No es culpa de nadie. Es una nueva fila, y nosotros no estamos al frente.
Para Ecuador, donde casi todo se importa, esto se traduce en algo muy concreto. Sube el costo de renovar los equipos de una oficina, de mantener un sistema de cámaras funcionando, de actualizar el computador del contador, de crecer en cualquier negocio que dependa de la tecnología. En una economía con márgenes estrechos, lo que parece un debate lejano de Wall Street termina llegando al precio que paga el comerciante.
La inteligencia artificial promete hacernos la vida más barata. Por ahora, sube el precio de todo lo que la sostiene.