Fuerzas Armadas y guerra interna
El peligro de politizar a las Fuerzas Armadas para la seguridad del país se evidencia con las lecciones del Canal de Beagle y la Guerra de las Malvinas

Cuidado y acá en Ecuador hacemos de nuestras FF.AA. una ‘segunda policía’ y las alejamos de su misión fundamental.
A fines de 1978, Argentina y Chile estuvieron a punto de ir a la guerra, luego de que la primera, en un acto sorprendente, declarara “insanablemente nulo” el laudo arbitral que daba a Chile la razón sobre el diferendo del Canal del Beagle. Argentina, más allá de ese salvajismo jurídico, quería aprovechar su entonces enorme superioridad en elementos militares respecto de su vecino, que no se amilanó. A pocas horas de enfrentarse con la escuadra chilena, la flota de mar argentina dio la media vuelta y el conflicto se solucionó con la mediación papal.
Tiempo después, quien fuera por ocho años comandante del Ejército Argentino, declaró que esa guerra, época en que él era un teniente coronel apostado en el sur, hubiese sido ganada por Chile. Las razones: las Fuerzas Armadas argentinas, por años, se abocaron a la política interna y, fundamentalmente, a la lucha contra la subversión, alejándolas del adiestramiento para una guerra convencional, mientras Chile, con lo poco que tenía, se preparaba para una defensa contra el eventual ataque de sus tres vecinos (la tan temida HV3).
Quito
Un arsenal en inmueble del norte de Quito: ¿Qué encontraron las Fuerzas Armadas?
Daniel Alejandro Romero Páez
El lector puede pensar, “pero en Chile también había un gobierno militar”. Sí, pero sus Fuerzas Armadas no dejaron de ser profesionales, al extremo que conscriptos señalan que, mientras estaban en instrucción, jamás escucharon la palabra Pinochet o consignas políticas.
Las FF.AA. no pueden descuidar su función fundamental
El resultado de desviar la misión de sus fuerzas militares por parte de Argentina se sufrió en 1982. No es que hubiese tanta diferencia entre sus elementos y los británicos. Lo que sí hubo fue que mientras en Argentina el régimen politizaba el conflicto, la señora Thatcher dejó todo en manos de sus militares. Mientras Argentina enviaba muchos ‘colimbas’ (como se les dice a los conscriptos por eso de ‘correr, limpiar y barrer’) y dejaba lo mejor en la frontera chilena, el Reino Unido envió profesionales. La Fuerza Aérea Argentina y sus pilotos demostraron su capacidad, sacrificando casi todo su potencial. La Armada se quedó en puerto luego del hundimiento del Belgrano y los soldados y mandos medios demostraron su valor. Pero el daño estaba hecho.
Economía y negocios
Minería ilegal en El Oro, Napo y Carchi: operativos dejan pérdidas millonarias
Lisbeth Zumba
Cuidado y acá hacemos de nuestras FF.AA. una ‘segunda policía’ y las alejamos de su misión fundamental. Eso de asegurar, alegremente, que nunca habrá una guerra internacional es la demostración de ignorancia e infantilismo.