Vox populi, ¿vox Dei?
La izquierda pierde el voto obrero por la agenda woke y busca sumar electores mediante el censo electoral, fronteras abiertas y leyes de nacionalidad

La Ley de Nietos de Pedro Sánchez en España es otra estrategia de la izquierda internacional ante la pérdida acelerada de votos
La izquierda en muchos lugares del mundo se ha desgastado con tendencias ideológicas que no están enfocadas a mejorar la vida de la gente, sino a unos grupos minoritarios, pero poderosos. Este nuevo enfoque ‘woke’ de la izquierda le ha hecho perder votos de los sectores más desfavorecidos y el obrero, que ha girado hacia la derecha o en algún caso a la derecha fuerte populista, dejando a la izquierda con una pérdida de votos constante que no pueden detener, sobre todo cuando tocan el poder y abandonan a su electorado. Este fenómeno lo venimos viendo en Europa, pero también en Estados Unidos y en nuestro continente, por lo que es un fenómeno mundial. Lo que también venimos viendo es que la izquierda, en lugar de aceptar sus errores y dar un vuelco en su mentalidad, lo que está haciendo es cambiar de estrategia en cuanto a las elecciones: si no puedes convencer, tienes que minar votos, o directamente crearlos de donde no los había.
Internacional
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Nadia Larco Bravo
Hace años tuve un almuerzo con un exministro de Chávez, que decía que cambiaron el censo electoral en Venezuela creando distintas cédulas para distintas personas que tuviesen dos nombres y dos apellidos. De una persona podían sacar hasta cuatro votos, solo tenían que crearles cédulas y empadronarlas en distintas parroquias. Esto es lo que contaba este señor, a saberse; pero cuando el río suena…
Muchas veces he escrito en este espacio que la izquierda funciona como una multinacional, por lo que aquello que se usa en un lugar y funciona, se usa en otro; y es por eso que creo que lo de Venezuela debe ser cierto, ya que hemos empezado a ver cómo la izquierda lleva años intentando en todo el mundo modificar los censos electorales para incluir voto que les van a votar sí o sí.
Una de estas estrategias es la política de fronteras abiertas, aplicada por la Unión Europea y Estados Unidos, en la que dejan entrar a cientos de miles de inmigrantes ilegales, y crean formas para que puedan votar, como la no necesidad de identificación para votar, en el caso de Estados Unidos, o tener el permiso de residencia en el caso de Europa, algo que la izquierda se ha encargado de que se pueda hacer con mucha facilidad para los inmigrantes ilegales, a los que además de legalizar, riegan con generosas pensiones para que se acuerden de ‘votar bien’.
El plan de la izquierda para captar el voto extranjero
El último invento es movilizar el voto cautivo de otros países para que también voten por mí. Esto es lo que está haciendo el gobierno corrupto del acorralado judicialmente Pedro Sánchez en España. La nueva fórmula es entregar nacionalidad española selectiva a gente fuerte de partidos y movimientos de izquierda creando una “ley de nietos”, incrementando el censo electoral a su favor. El voto desde el extranjero en España pasa a ser el 15 % del total, y por ende a tener un poder decisivo en muchos lugares. Ecuador resolvió esto creando diputados para el exterior, pero en España tú votas para tu jurisdicción. Aquí Sánchez está dando a dedo jurisdicción a gente que no ha pisado España, en algunos casos, quitándole la voz al votante que realmente sufre de la corrupción y desgobierno de este individuo. La izquierda habla siempre de democracia, pero siempre busca cómo destruirla, aquí y en todos lados.