SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Opinión pública o publicada: mayorías, censura y poder en la democracia

La tensión entre opinión pública y publicada revela desafíos en democracia, libertad de expresión y presión de las minorías

El debate entre opinión pública y opinión publicada refleja tensiones actuales sobre libertad de expresión y el rol de las mayorías.

El debate entre opinión pública y opinión publicada refleja tensiones actuales sobre libertad de expresión y el rol de las mayorías.Canva

Creado:

Actualizado:

Que la mayoría no es sinónimo de acierto es tan verdad como que la opinión pública no es la opinión publicada. En una democracia es más importante el disenso que el consenso, pues solo en ese régimen se permite la pública discrepancia con las ideas de la mayoría y sin consecuencias gravosas. Por eso las elecciones tipo Corea del Norte, donde el Partido Comunista saca el 99 % de los votos, cuando no el 100 %, son el reflejo de cualquier cosa, menos de democracia, a despecho del nombre oficial de ese país.

De la mayoría al dominio de minorías

Pero, en Occidente, a estas alturas estamos sufriendo del proceso inverso: hemos pasado de que la democracia es el gobierno de la mayoría, con respeto a las minorías, con la imposición de una minoría por sobre la mayoría, a la que acalla y hasta sojuzga. Eso no ocurrió de la noche a la mañana, sino con la paulatina tergiversación de cuestiones básicas, como que los derechos no dependen de opiniones mayoritarias. Eso se ha usado por grupos minoritarios para imponer su visión de las cosas: el aborto es un derecho, pese a sus consecuencias irremediables frente a un indefenso e inocente ser al que, de un plumazo, se le ha quitado su esencia humana. Y el mero hecho de, siquiera, manifestar esa opinión, curiosamente, convierte al que la emite en un “antiderechos”.

Por supuesto, si usted opina que al que hay que poner contra la pared es al violador, será tachado de monstruo y otros adjetivos impublicables, y no porque se exija la pena máxima (que les queda corta) sino por pedir que consten en un registro que impida que ejerzan labores con menores. ¿La patria? Hay que eliminar ese concepto y, mejor, que la gente rechace su bandera, su himno y todos sus símbolos. Esa es la ‘academia’ actual: el círculo de intelectualoides que silencia al resto, porque, en general, las mayorías tienden a la comodidad, cuando no a la cobardía.

Libertad de expresión y la mayoría silenciosa

Hoy, en que la expresión del pensamiento debería ser una libertad en su mayor plenitud, vistos los adelantos tecnológicos actuales, ocurre todo lo contrario: no diga lo que piensa para no ser tachado por la gente a la que hemos permitido asumir una superioridad moral e intelectual que están, en la realidad, muy lejos de tener. Esa es la diferencia entre la opinión pública y la opinión publicada: la mayoría silenciosa frente a los monopolizadores de la verdad a conveniencia.

tracking