Opinión

La Primavera Ecuatoriana

En Latinoamérica no existen extremistas religiosos, pero sí narcoterroristas que financian gobiernos corruptos que justifican sus fechorías...

Salvo el caso de Bolivia, la proliferación de protestas en Latinoamérica contra gobiernos de modelos económicos de derecha, replican el patrón de acción seguido por los países árabes en el periodo denominado la Primavera Árabe.

En dicho caso, el pueblo se levantó contra gobiernos déspotas perennizados en el poder, desencadenando una verdadera guerra civil, lo que motivó a la OTAN a intervenir en defensa de la población. Esto fue aprovechado por potencias comunistas experimentadas en organizar, instruir, financiar y armar a los pueblos para generar caos e inestabilidad política, apoderándose así del dominio político-ideológico y económico sobre los gobernantes de tales pueblos.

El efecto secundario, no calculado en dicho caso, fue el surgimiento de grupos radicales extremistas, ultranacionalistas religiosos, como el caso del Estado Islámico (ISIS). 

En la actualidad, la “Primavera revolucionaria en América Latina” es auspiciada también por potencias socialistas; su interés es sojuzgar económicamente a los países vía préstamos con intereses chulqueros, garantizados con los recursos naturales de los deudores. Para aquello necesitan reinstaurar gobernantes corruptos, dispuestos a pauperizar a sus pueblos.

En Latinoamérica no existen extremistas religiosos, pero sí narcoterroristas que financian gobiernos corruptos que justifican sus fechorías, coincidentemente, autodeclarándose socialistas; dispuestos a adiestrar a la población en tácticas de guerrillas urbanas, generadoras de caos, terror, confrontación con las fuerzas del orden, y derrocar gobiernos.

Si el presidente Lenín Moreno, no toma con mano firme, con el uso de la fuerza de ser necesario, las medidas requeridas para impedir la restauración del régimen narcosocialista de corrupción que lo antecedió, sufriremos en el Ecuador el resurgir de grupos paramilitares que dividirán al país, tal como sucedió en Colombia con las FARC, y como se amenaza instaurar en nuestro territorio por parte de la dirigencia sindicalista e indigenista, a través de acciones propias de la denominada Primavera Ecuatoriana.