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Diario Expreso Ecuador

Seguridad a funcionarios

En nuestra burocracia hay cantidad de funcionarios con carros estatales y choferes pagados por el fisco. El servicio público debe ser digno, no privilegiado

El despliegue de seguridad y vehículos estatales en Ecuador para funcionarios públicos contrasta con la indefensión del ciudadano común.

El despliegue de seguridad y vehículos estatales en Ecuador para funcionarios públicos contrasta con la indefensión del ciudadano común.Archivo Expreso

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A eso de las 09h00, tomando el cafecito de la mañana en una tradicional cafetería ecuatoriana, llega un carro grande, sin placas y con vidrios polarizados, del que bajan unos tipos que se ponen en la puerta, con auriculares con cable enroscado en la oreja, lentes oscuros y un arma que se deja entrever, mientras otros resguardan las cercanías del vehículo. Baja una señora(ita), con peinado lacado y traje sastre, que ingresa al local, compra su café, espera su entrega y se lo lleva. Sale solemnemente, mientras los agentes algo se dicen por sus aparatos, ingresa al vehículo y, raudamente, deja el lugar. ¿Quién también sería la pomposa dama? 

La escena se repite, con no poca frecuencia, en otros lugares, donde llegan importantes individuos, a veces con escolta, sirenas y balizas encendidas, a quien no se logra identificar. Alguien transcendental, sin duda. Usted, triste mortal, siga caminando con el amén en la boca, para que no le roben el celular y, de paso, le den una puñalada de cortesía, pensando que, ojalá, sus hijos estén bien. Y no es que uno quisiera una guardia personal pagada por los contribuyentes, cuando no, al menos, no ser detenido en una carretera por un agente de la Comisión de Tránsito que le informa que sus vidrios están muy opacos, pese a haber aprobado las revisiones vehiculares, y que debe ser multado, lo que, por supuesto, no aplica para carros sin placas y con vidrios impenetrables ni por la más meridiana luz solar.

La seguridad del funcionario público no debe convertirse en privilegios extremos

Una de las cosas que caracterizan a la burocracia ecuatoriana es la cantidad de funcionarios que gozan de carros estatales con choferes pagados por el fisco. Y ya no es para los más altos funcionarios: no hay viceministro, subsecretario, gerente, director y sus correspondientes ‘subs’, que no lo tengan. Es más, si usted es burócrata y no tiene carro a su disposición, es un mortal tan triste como cualquier ciudadano corriente. Si es un funcionario realmente importante, debe tener una, aunque pequeña, guardia personal. Al menos, que no se le ocurra hacerse el popular y subirse al transporte público con sus guaruras. 

No es posible que en Ecuador existan más carros estatales que en Japón, que tiene siete veces nuestra población y 30 veces nuestro PIB. El servicio público debe ser digno, no privilegiado. Al menos compre su carrito, que no lo tienen todos los connacionales, póngale su gasolina y llegue al lugar de sus funciones.

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