SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Mandela

No puede pasar más tiempo sin que Ecuador supere la polarización irreconciliable. Nelson Mandela mostró que un país puede sanar heridas pese a las fricciones

Ecuador exige líderes que depongan las armas del odio y busquen la reconciliación, al estilo de Mandela

Ecuador exige líderes que depongan las armas del odio y busquen la reconciliación, al estilo de MandelaArchivo Expreso

Creado:

Actualizado:

A veces me pregunto quién apretó el gatillo del odio. Ecuador fue siempre un país de pasiones, de sentimientos no pacíficos como las peleas de liberales y conservadores, la hoguera bárbara, el levantamiento de Esmeraldas, la muerte de los obreros en 1922, la corta guerra civil de 1932, y otros hechos. Sin embargo, todos esos hechos terminaron con acuerdos, arrepentimientos y páginas nuevas.

Lo que hoy vivimos en Ecuador es una agria situación que parece irreconciliable. Buscando encontrar una solución, sin perder de vista o sospechar el origen, me viene a la mente Nelson Mandela.

Transmisión de liderazgo y principios básicos

Nacido en 1918, siendo negro luchó toda su vida contra el ‘Apartheid’. Este sistema pretendía consagrar el poder a la minoría blanca, de no más del 20 %, a través de leyes y prácticas sociales; los negros no podían votar, por ejemplo. La lucha de Mandela no siempre fue pacífica, y sus acciones y propósitos lo llevaron a prisión por 27 años, y desde la prisión continuó trasmitiendo liderazgo sobre principios básicos de igualdad de derechos, hasta poner al mundo entero contra Sudáfrica y su sistema.

Pese a haber recibido muchas propuestas para liberarlo a cambio de reformas ligeras en el sistema, no se rindió, y continuó en prisión, hasta que finalmente en 1989 el presidente De Klerk se dio cuenta que era insostenible el ‘Apartheid’, y esto conllevó a que en 1990 se libere a Mandela sin condiciones.

La transición no estuvo vacía de fricciones y violencia. Pese a todas las adversidades, violencia y represión que vivió, cuando finalmente llegó Mandela al poder en 1994, se convirtió en el sanador de heridas. Sabía que necesitaría a todos para suturar al país, sacar de la pobreza a las grandes mayorías y evitar que gran parte del capital humano preparado (blancos en su mayoría) busquen otro país para afincarse.

Mandela no necesitó estimular riñas de unos contra otros para ejercer el poder, porque sabía que si proponía justicia, no sería él quien tire la piedra del resentimiento.

Ecuador no puede pasar más tiempo sin que depongamos las iras que estimulan quienes viven de la constante pelea entre hermanos.

tracking