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Diario Expreso Ecuador

La emergencia que Ecuador evade

Ignorar el colapso estructural de la educación destruye la aspiración de desarrollo, competitividad o crecimiento económico y condena al país a la inviabilidad

Las pruebas PISA de evaluación académica de la OCDE ubican a Ecuador en niveles extremadamente críticos de rendimiento. A este bajo desempeño escolar se suma la deserción masiva de niños y jóvenes.

Las pruebas PISA de evaluación académica de la OCDE ubican a Ecuador en niveles extremadamente críticos de rendimiento. A este bajo desempeño escolar se suma la deserción masiva de niños y jóvenes.Generada con IA

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Estamos enfocados en prepararnos para los embates del clima y sus posibles estragos por el fenómeno de El Niño. Anhelamos superar la profunda crisis de seguridad generada por la delincuencia organizada y el narcotráfico, y que el sistema de salud pública sea intervenido con contundencia para liberarlo del control de las mafias. Son urgencias impostergables, sin embargo resulta incomprensible la indiferencia colectiva ante la emergencia real que atraviesa el sistema educativo. Pareciera que la formación de las futuras generaciones fuese un asunto secundario, casi irrelevante para el destino del país.

Las pruebas PISA de evaluación académica de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ubican a Ecuador en niveles extremadamente críticos de rendimiento. A este bajo desempeño escolar se suma la deserción masiva de niños y jóvenes, lo que es aprovechado por las estructuras de la delincuencia organizada para su reclutamiento. Tanto, que la escuela ha dejado de ser un refugio seguro y una herramienta de movilidad social.

Crisis educativa: tan grave como la inseguridad

Si las instituciones del Estado -Gobierno central y gobiernos seccionales- no asumen la urgencia de esta crisis, el deterioro será inalterable. Pero la responsabilidad no recae únicamente en el sector público. La empresa privada debe involucrarse decisivamente orientando recursos e inversión estratégica hacia el fortalecimiento educativo; la academia y la sociedad civil deben hacer propuestas de fácil ejecución; y los padres de familia deben retomar un rol protagónico y comprometido en el proceso formativo de sus hijos. ¿De qué sirve hablar de desarrollo si no formamos a quienes deberán sostenerlo? ¿Qué industria queremos, qué comercio, qué innovación, qué democracia, si no nos esforzamos en mejorar las capacidades de nuestros jóvenes?

Ignorar este colapso estructural no solo destruye cualquier aspiración de desarrollo, competitividad, o crecimiento económico; aniquila la posibilidad de construir una convivencia social pacífica. Si Ecuador sigue por este rumbo se está condenando a la inviabilidad. Reaccionemos antes de que el daño sea irreversible.

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