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Diario Expreso Ecuador

Lo que deberíamos hablar sobre la IA

El uso de la inteligencia artificial crece en el entorno laboral en Ecuador, pero jamás deberá sustituir la empatía ni la toma de decisiones humanas

El desafío no está en competir con la tecnología, sino en aprender a utilizarla, saber cuándo aplicarla y reconocer cuándo el criterio humano continúa siendo indispensable.

El desafío no está en competir con la tecnología, sino en aprender a utilizarla, saber cuándo aplicarla y reconocer cuándo el criterio humano continúa siendo indispensable.Generada con IA

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Hace unos meses, durante una entrevista en un podcast, afirmé que la inteligencia artificial no está llamada necesariamente a reemplazar al ser humano, pero sí a transformar nuestra manera de trabajar. Sigo convencido de aquello. El desafío no está en competir con la tecnología, sino en aprender a utilizarla, saber cuándo aplicarla y reconocer cuándo el criterio humano continúa siendo indispensable.

Los datos demuestran la velocidad de este cambio. Según el estudio “IA en el trabajo” de Multitrabajos, el 45 % de los trabajadores en Ecuador ya utiliza inteligencia artificial en sus tareas diarias y el 97 % de quienes la utilizan la considera útil. En comparación con otros países, como Estados Unidos, Gallup reportó que el 52 % de los trabajadores ya utiliza IA en alguna medida dentro de sus funciones.

No caer en escenarios apocalípticos

Existe, por tanto, una enorme oportunidad. La IA nos permite procesar información, analizar datos, automatizar tareas y mejorar tiempos de respuesta. En las empresas, y particularmente en aquellas que prestamos servicios, puede convertirse en una herramienta extraordinaria para incrementar la eficiencia. Sin embargo, eficiencia no significa sustitución. La experiencia, la empatía, la confianza y la capacidad de comprender las necesidades particulares de un cliente difícilmente pueden reducirse a un algoritmo.

Pero también existe otra cara. Mientras estas herramientas evolucionan, aumentan las interrogantes sobre los límites que debemos establecer. Incluso entre quienes lideran su desarrollo existen posiciones distintas. Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha rechazado las predicciones apocalípticas sobre la IA y ha insistido en la importancia de establecer regulación y responsabilidades.

No considero que debamos caer en escenarios apocalípticos, pero tampoco podemos dar rienda suelta a una tecnología cuya capacidad continúa evolucionando. Delegar progresivamente nuestro análisis, decisiones y creatividad puede llevarnos a una peligrosa dependencia. Quizás el verdadero riesgo no sea que la inteligencia artificial aprenda a pensar como nosotros, sino que nosotros dejemos de hacerlo porque ella puede hacerlo por nosotros.

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